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jueves, 22 de junio de 2023

TIERRA ENCANTADA (CUENTOS Y RELATOS)


 INDICE

 

                                                                    Pág.

Cambiazo ....................................................07

El mensaje...................................................12

Mi amigo, el árbol........................................13

No seas ingrato...........................................15

Chigui, el valiente........................................17

Un cambio de look......................................25

El hijo del Diablo........................................27

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

PRÓLOGO

         Eliodoro Martínez autor de textos narrativos y poéticos se caracteriza por abordar en sus poemas o narraciones temas de diversa índole, los mismos que motivados por hechos reales, en sus mundos de ficción poseen infinidad de aristas y facetas. La mayoría de ellos presentan mensajes que, al ser captados por sus lectores, sin duda, redundarán en sus formas de vida; algunos de ellos se cobran mayor contundencia con la presencia de muy conocidos y significativos refranes y otros, con sutiles alusiones a intervenciones divinas, estas en y Chigui, el valiente.

          Descuella en este ramillete de relatos un texto que rezuma refinado tono irónico, es el titulado Un cambio de look, jocosa historia de amor protagonizada por dos lápices-borra.

         Los personajes son de extracción popular: Mujeres, hombres y niños, pero en dos relatos son objetos y en uno animales: El árbol, mi amigo y Un cambio de look (un árbol y dos lápices-borra) y Chigui, el valiente (un pajarito y un asno):

       Como ya se ha referido, En TIERRA ENCANTADA, libro integrado por ocho relatos, seis de ellos breves, presentan temáticas basadas en algunas experiencias vivenciales del autor y de algunas personas de su entorno.

        En lo concerniente a los cuentos en los cuales la presencia de populares refranes cobra significativos mensajes, estos son: El cambiazo con los refranes Entre gitanos no nos podemos adivinar la suerte y Nadie sabe para quién trabaja y Chigui, el valiente: Enfermo que come no muere.     

        Las narraciones refieren algunos aspectos de la condición humana con un lenguaje ameno y sugerente que trasunta los vicios y virtudes de los sujetos cuentísticos llevados a la ficción literaria.

         Por lo expresado, aspiramos que la lectura de TIERRA ENCANTADA satisfaga las expectativas de sus lectores.

 

ALÍNDOR TERÁN   OLASCOAGA

Director de la revista literaria ALBATROS

Pacasmayo, junio del 2022

 

 

 

 

 

 

                                EL CAMBIAZO

¡Los voy a denunciar! -

-¡Me están difamando!-

-¡Están yendo contra mi honorabilidad!

Eran las palabras que profería en aquel instante “Chicho”, bajo un candente sol que cubría el cielo raso de la pequeña oficina de la Dirección del Instituto. Al centro de la misma se encontraba el director, a los costados estaban: el jefe de Unidad, el secretario Docente y el investigado “Chicho”.

“Chicho” era docente de filosofía y se había graduado en la Universidad de Cajamarca y llegó al instituto a trabajar como docente contratado y luego fue nombrado cuando el gobierno dio la ley para los que tenían más de tres años trabajando en el puesto sean nombrados.

-Mira “Chicho” no te hagas la víctima. Primero queremos que te calmes y en segundo lugar deja de amenazarnos-Manifestó el jefe de Unidad.

-No estoy amanzanado, solamente estoy reclamando mis derechos que me asisten de acuerdo a ley. Me están levantando falsas acusaciones-volvió a alegar Chicho.

-Mira aquí tienes un documento. Mejor léelo y entérate de una vez de qué se trata- expresó el director de la institución.

Conforme “Chicho” iba leyendo el documento se iba poniendo rojo como un tomate muy maduro, y las facciones de agresividad de su rostro fueron cambiando por la de un manso cordero.

Lo que pasaba era que un día anterior una estudiante de apellido “Shushupe” lo había denunciado por escrito que el mencionado “Chicho” le cobraba cien soles para que no lo desapruebe en el curso. Ella y su amiga habían sido víctimas del famoso “Chicho”. Como no tenían todo el dinero solamente le entregaron la mitad del dinero. Y éste muy campante les dijo: ya denme el dinero, lo que tengan, pero eso sí me dejan su DNI y cuando tengas la otra parte les devuelvo su documento de identidad. La amiga de la “Shushupe” manifestó: profesor yo no tengo DNI. Pero debes tener algún artefacto en tu casa, continuó hablando el Chicho. Sí, tengo una grabadora argumentó la amiga de la Shushupe. Entonces anda tráelo y cuando tengas la otra parte te lo devuelvo. Esto era lo que decía en la denuncia que estaba leyendo el Chicho.

-Ya ves Chicho como nosotros no mentimos ni calumniamos, hablamos con pruebas. Ahora qué dices, manifestó el director.

-No, por favor no me hagan daño. Piensen en mi familia. Si me botan que va hacer de ellos. Denme una oportunidad, pero no me denuncien, suplicaba casi al borde de la desesperación el muy conocido Chicho.

-Está bien dijo el director, que sea la última vez. Te damos Diez minutos para que entregues las cosas a las alumnas y si no lo haces lo mandamos el documento a la Región de Educación.

-Listo, gracias, me voy- dijo el Chicho.

-Después que devuelve las cosas viene por acá, profesor, indicó el director en tono muy serio.

-Ya director, en seguida vuelvo.

Pasados veinte minutos “Chicho” regresó a la oficina del director ya un poco más calmado.

-Ud. dirá director, estoy aquí a su llamado-expresó Chicho.

-Mira Chicho, entre gitanos no nos podemos adivinar la suerte, así que antes de que envíe los documentos a la Región de Educación mejor lo arreglamos aquí nomás, alegó el director.

-Usted dirá director qué tengo que hacer, habló tímidamente Chicho.

-Simplemente me das unos trecientos soles y asunto arreglado, y en este momento rompemos los documentos en tu delante- pronunció el director en tono serio.

-Queeee está usted loco, de dónde voy a sacar ese dinero. No, no ni en bromas director.

-Mira Chichito yo sé que has hecho tu agosto en diciembre. Así que lo tomas o lo dejas la propuesta.

-Está bien director, no tengo otra salida, masculló entre sus dientes Chicho.

Fue así como se aplicó ese refrán que dice:” nadie sabe para quién trabaja”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                  EL MENSAJE

          Aquella noche las pesadillas no me dejaban dormir. Había perdido mi pequeño USB. En la mañana habíamos buscado, con mi amigo Alíndor, en el escritorio de mi oficina sin resultado alguno y desconsolado me fui a casa.

       Al día siguiente al ingresar nuevamente a la oficina de Alíndor, en la parte central del pupitre se encontraba mi USB. Me asusté y pensé rápidamente, si allí lo habíamos buscado y no estuvo y por qué ahora se encontraba allí.

Inmediatamente introduje la USB en la computadora y al revisarla encontré un mensaje que decía: "Hoy es un buen día para morir." Nos miramos asustados…

 

                               

 

 

 

 MI AMIGO, EL ÁRBOL.

Aquella tarde, cuando el sol iba muriendo en brazos de la noche, regresamos a nuestra querida escuela Olinda y yo, con el propósito de arreglar nuestro árbol de navidad que nuestra maestra María nos había encargado que lo hagamos. Pero al momento de ingresar -oh sorpresa-, encontramos que el árbol estaba totalmente iluminado y no estaba conectado a la corriente eléctrica. Nos quedamos absortos mirándonos. Pero en ese momento escuchamos una voz que nos decía:

- Pasen niños, no me tengan miedo.

-Queeeee! expresamos muy asustados.

- No tengan miedo soy su amigo el árbol de navidad.

- Qué quieres de nosotros, le dijimos.

-Solo quiero ser su amigo, expresó el árbol.

Fue así que fuimos agarrando confianza y entablamos una linda conversación con el árbol y nos contó muchas cosas bonitas que hasta hoy las recordamos con cariño.

Los pobladores de Cerro Prieto dicen que cada vez que llega la navidad escuchan música dentro del colegio y ven todo iluminado como si fuera de día.

Yo me pongo feliz porque han pasado ya diez años desde que salí de la escuela y cada 24 de diciembre corro a la escuela a conversar con mi amigo quien se pone a parlar conmigo alegremente de todas las cosas que pasan en el mundo, especialmente la desaparición física de Olinda la niña que me acompañó la primera vez a conversar con el árbol y que hoy ya no está conmigo pero siempre estará en mi corazón por siempre....Y así va pasando mi vida en cada Navidad y soy feliz con mi amigo el árbol por siempre .

Amén.

 

 

 

NO SEA INGRATO:

Expresiones como ésta suele ocurrir siempre:” El próximo año estoy con mi papá o con mi mamá en su cumpleaños”, “Dios sabe que lo amo o la amo”, “Estoy muy ocupado ya iré algún día a visitarlos, en algún momento será”, qué triste realidad verdad. Digo esto por experiencia propia, siempre buscaba excusas para hacer lo que otros hacen y a veces no podía estar en el día más importante de nuestros padres, su onomástico. Ahora que mi padre ya no está, cuánto daría por tenerlo a mi lado, darle un abrazo, y decirle un te quiero, tarde mi reacción, mi egoísmo mató mis sentimientos de amor hacia mi padre. Quisiera que el tiempo diera marcha atrás para empezar de nuevo y amar a nuestros padres como Dios manda. Así es que amigos, si tienen vivos a sus padres ámenlos, dejen de hacer otras cosas banales y vayan a ese cumpleaños para decirles lo mucho que lo aman, porque después que mueren, así vayan gritando detrás del cajón no sirve para nada, esos gritos de hipocresía y llenos de falsedad quedan en el olvido. Todo se debe dar en vida, alegría, felicidad, amor, comprensión a nuestros seres queridos, porque cuando nos toque partir nada llevamos, como dice la palabra de Dios: “Desnudos venimos y desnudos nos vamos”, por favor entonces, vivamos como verdaderos seres humanos, empezando por amar a nuestros padres.

 

                                            

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  “CHIGUI, EL VALIENTE”

¡Mamá, mamá! mira lo que encontré.

Llegó gritando aquella tibia mañana, Manuelito. Traía entre sus manos un pajarito muy chiquitito, de color blanco con anaranjado, sus patitas eran desmesuradamente delgaditas, y las plumas de sus alas estaban cortadas por eso no podía volar. Manuelito lo había encontrado debajo de uno de esos frondosos árboles que crecen en la gigantesca plaza de armas de Pacanguilla, cuando se dirigía a la escuela “Cristo Rey”.

Manuelito tuvo que regresarse a su casa para dejar al pequeñín al cuidado de su madre. Ésta al verlo dijo:

-¡Pobre animalito!,

-¡Quien habrá sido el desalmado que ha hecho esto!,

-¡Tráelo para abrigarlo, está tiritando de frío, pobechito!

Manuelito era un niño muy obediente con sus padres quienes le habían inculcado buenos valores cristianos, también le habían enseñado a ser respetuoso con sus semejantes y la naturaleza. Y aquel día por recoger al pajarito, llegó tarde al colegio “Cristo Rey” y tuvo que sufrir las consecuencias del castigo físico por parte del auxiliar. No le importó nada porque él estaba feliz de haber encontrado a tan hermoso pajarito y que ahora estaba a salvo en casa al cuidado de su mamá.

Cuando Manuelito retornó del colegio lo primero que hizo fue buscar al animalito que había encontrado aquella mañana. Su madre le manifestó que lo había abrigado con una chompa vieja y lo había colocado dentro de una caja de galletas. Efectivamente allí estaba el pequeño pajarito. Estaba todo acurrucado, solamente se dejaba ver su pequeño pico por una rendija de la vieja chompa. Así estuvo varios días. Solamente lo sacaban para que coma. Unas veces le daban pan remojado con leche fresquita. Otras veces le daban arroz molido. Fue así que cuando transcurrieron ocho días desde que Manuelito lo había encontrado. “Chigui” empezó asomar su pequeña cabecita por encima de la caja de galletas. Y su madre dijo:

-Ya está mejor “Chigui.”

-Enfermo que come no muere, volvió a repetir la madre de Manuelito.

Chigui, era el nombre con que le habían bautizado al pajarito a pedido del hermano menor de Manuelito. Ya que éste no sabía pronunciar bien las palabras, en lugar de decir chiquito, decía “chiguito”; entonces se quedó con el nombre de “Chigui” para poderlo pronunciarlo lo más rápido posible.

Chigui, se había acostumbrado con la familia de Manuelito. Unas veces caminaba detrás de Manuelito u otras veces detrás de su hermano menor. Parecía un perrito pekinés. Hasta que un día ocurrió un milagro.

Chugui apareció sobre el lomo del corajudo “Mojino”, un burro de raza, traído desde la lejana ciudad de Chulucanas para que tenga crías con las burras de propiedad de su padre.

-¡Miren Chigui está sobre el Mojino!

-¡Y no le hace nada. ¡Está quietito!

Efectivamente Chigui había entablado una excelente amistad con Mojino. Siempre paraba encima de él y desde allí entonaba hermosas melodías al amanecer y al anochecer de cada día. Otras veces desparasitaba a Mojino y cuando terminaba su jornada, estiraba sus alitas y patitas en señal de júbilo. Y de allí a veces volaba hacía el viejo algarrobo que se encontraba en medio del patio de la casa. Se hicieron buenos amigos e inseparables daba gusto verlos siempre. A veces Manuelito tenía miedo de que Chigui encuentre algún día a su familia y se vaya con ellos. Pero no lo hizo nunca. Se acostumbró a vivir con la familia de Manuelito. Pero un día que Manuelito llegó del colegio conjuntamente con su amigo Brayan. Éste invitó a su amigo a pasar al enorme patio de su casa. Brayan era un muchacho inquieto siempre andaba con un jebe en la mano con el cual mataba a pajaritos que encontraba en el camino o a veces destruía sus nidos. Por eso al verlo llegar “Chigui” bajó a toda velocidad, cruzando como un rayo y trató de hundirle sus pequeñas garras en la cabeza de Brayan. Éste al verse acosado por el pequeño pajarito sacó su siniestro jebe y apuntó hacía el árbol donde ahora se encontraba “Chigui”, con la intención de matarlo. Manuelito que había escuchado chillar con furia a Chigui, llegó corriendo y dijo:

-¡No Brayan, no lo mates!

-¡Él es mi amigo, lo encontré debajo de un árbol hace un mes!

Brayan agachó la cabeza, todo avergonzado, tuvo que guardar su jebe. Los pelos de su cabeza estaban revoloteados. No podía creer que un pajarito pequeñito y furioso le había hecho eso.

-¡ja ja ja ja ja, mamá mira lo que Chigui le ha hecho a Brayan!, dijo Manuelito.

-¡Hijo que te pasó!, dijo la mamá de Manuelito.

-Este Chigui es un travieso, le gusta jugar, repuso la mamá de Manuelito.

Brayan no dijo nada estaba abochornado. Lo que sucedió fue que Chigui lo había reconocido que él fue el culpable de haberlo dejado sin plumas en sus alas después de haberlo abandonado mal herido con su jebe. Brayan era perverso tenía la fama de jebear a todos los pajaritos que estaban encima de los árboles o a veces destruía los nidos de los pobres animalitos, dejándolos huérfanos e inválidos. Por esta razón Chigui lo había atacado con toda su incontenible furia. Lo había reconocido…

A la semana siguiente Brayan asistió a un retiro del colegio Phil Moon, cuando estaban en plena oración y todos estaban concentrados. Éste vio que una luz muy potente como los rayos del sol del mediodía, caían en su delante. Eran tan potentes que lo empezaron a enceguecer y escuchó que una voz muy potente desde el cielo le decía:” arrepiéntete es hora de arrepentirse de las malas acciones”. Brayan cayó de bruces. Se Había desmayado. Cuando recobró el conocimiento se encontraba en brazos de su maestra y a su lado estaba el pastor tratando de reanimarlo. Y desde aquel día Brayan prometió cambiar su actitud frente a los pajaritos porque Dios le había tocado su corazón y en sus sueños de desmayo Dios le habló para que aprenda el versículo 11 de 3 Jn.: “Amado, no imites lo malo, sino lo bueno. El que hace lo bueno es de Dios; pero el que hace lo malo, no ha visto a Dios”. De esta manera Brayan cambió su conducta. Y aquella noche al llegar a su casa quemó el maldito jebe y se dedica ahora a recoger los pajaritos que encuentra por el camino malheridos, y ha confeccionado en su casa enormes jaulas donde permanecen los pajaritos hasta que estén totalmente curados para, luego devolverlos su habitad natural…

 

                                        

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

UN CAMBI0 DE LOOK

 

Había una vez un lápiz borra que se encontraba en la vitrina de una librería junto a otros útiles escolares esperando ser llevados por algún comprador. En medio de ellos se hallaba también un lápiz borra muy hermosa, con su cabellera rojiza y su tez amarillita. El lápiz borra se sentía enamorado de la lápiz borra y le declaró su amor y ella lo aceptó, y quedaron verse la próxima semana para salir a pasear por el parque. En eso aparece un niño travieso y coge al lápiz borra y se lo lleva a su casa. Entonces el lápiz borra gritó desesperado:

-Nos vemos la próxima semana, te lo prometo.

-Sí, ahí nos vemos, dijo la lápiz borra.

El niño travieso llega a su casa y empieza hacer su tarea con la ayuda del lápiz borra, y de tanto escribir fue acabándose la punta. Luego el niño travieso empieza tajar, y a tajar, y a tajar cada vez que se acababa la punta del lápiz. El lápiz borra se sentía preocupado porque se consideraba más pequeño. Y ahora que le iba a decir a su novia.

Y llegó el día del encuentro con la lápiz borra. Se arregló lo más que pudo y se fue a la cita con su amada. Cuando llegó al parque la lápiz borra se asustó y le dijo:

-¡Qué pasó!-

Él le dijo:

-Fue un cambio de look.

Ambos se rieron. Se abrazaron y disfrutaron su estancia en el parque.

Finalmente se unieron en matrimonio y tuvieron muchos lapicitos de distintos colores.

 

                                                  

 

 

 

 

EL HIJO, DEL DIABLO

 

¡Te ordeno que te cierres!

Y la puerta empezó a cerrarse lentamente. Y se escuchó el murmullo de mis compañeros de aula. No creían lo que estaban viendo, se quedaron anonadados.

Nosotros habíamos estado en el recreo disfrutando de lo maravilloso que era, cuando escuchamos el ruido del silbato del auxiliar y corrimos apurados para alcanzar los servicios higiénicos y los lavatorios. Y como conejos asustados llegamos al aula porque el profesor de matemática no nos dejaba ingresar una vez que él se ubicaba dentro del salón de clase.

Por qué se asustan.

No saben que soy el hijo Diablo.

Y todos mis compañeros me miraron asustados por mi actitud rebelde.

-¡Ya no se asusten! Es tan solo una broma.

- ¡Te ordeno que te cierres! Y la puerta nuevamente se fue cerrando lentamente haciendo un ruido sórdido de ultratumba.

Imagínense la cara de terror de mis compañeros de clase, en ese momento.

-Ya ven que puedo ordenarle a la puerta que se abra y se cierre.

- Es que soy el hijo Diablo, volvía proferir.

Y desde aquel día mis compañeros de aula me dieron la ley del hielo.  Nadie quería jugar conmigo. Nadie quería cruzarse en mi camino. Cuando se forman grupos de trabajo, hacía solo la tarea porque nadie quería tenerme en sus grupos de trabajo. Fue así que empecé a sentir una inmensa soledad y un vacío en mi corazón.

Bah, por una sencilla broma se ponen así, no saben de juego.

Hoy les acuso con mi papá el diablo.

Ahora si estaban muy asustados mis compañeros.  Yo me reí a carcajadas hasta más no poder, porque Diablo era el sobrenombre o apodo con que le conocían a mi padre en el barrio. 

-Je,je,je,je,je.

 

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