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martes, 27 de junio de 2023

CANDOR, POEMAS Y RELATOS


 

PRESENTACIÓN

CANDOR,  POEMAS, CUENTOS  y RELATOS” es el título del nuevo libro de Eliodoro Martínez  Suárez. En él, Eliodoro nos da  a conocer sus  últimas  inquietudes poéticas y narrativas.

Como lo declara el titulo, este volumen reúne 32  poemas y 06 relatos.

 La mayoría de poemas están hermanados por la temática amorosa, en la que, como siempre, el autor se muestra seguro en abordarla desde diferentes  perspectivas. En estos poemas, Eliodoro plasma diversas emociones y situaciones del amor a  la pareja, a la madre, a los hijos, a su pueblo, etc.

     Uno  de los poemas refiere la búsqueda de la mujer amada porque ella es portadora de amor y felicidad; en otro poema,  aturdido, el poeta sueña  con  los arrumacos y besos de su amada, cuya imagen no puede olvidar. La temática del abandono y consecuente adiós entre amantes también es referida. Uno de los amantes es mostrado llorando un adiós, porque a pesar de las tantas cosas que compartió  con su amada nunca más volverán a reunirse, porque la separación es firme y tarea imposible sería volverla a tener a su lado. No obstante le profesa un amor intenso y  puro.

Un canto sin limitaciones de espacio y de tiempo constituye  el poema que Eliodoro dedica a su madre, quien  aparece  como su  inseparable guardiana que lo cuida en cada momento de su vida.

En otro poema, el autor enaltece a los maestros que no solamente enseñan sino que orientan y preparan a sus alumnos para que cuando sean adultos se desenvuelvan  en la sociedad practicando los valores esenciales de la solidaridad  y el amor al prójimo.

El circulo vicioso del hambre y la miseria acosando a los infantes de los pueblos sudamericanos es el tema central del poema A los niños de América del sur.

Cabe destacar en la sección poética del libro, la presencia de dos poemas de temática  religiosa en  los cuales nuestro poeta reafirma su credo religioso. También son relevantes siete poemas de corte infantil motivados por las vivencias de sus hijos a los cuales les dedica su respectivo poema.

      Los relatos incluidos se muestran interesantes  por su contenido o por la forma en que son dichos, en este sentido hay un relato en el que la ironía le da relevancia. El texto se titula: La hija del brujo, y refiere como un individuo celebra el haberse burlado de uno de los más temibles personajes del pueblo, un brujo malero, convirtiendo a la hija de éste  en su amante. La fémina, una preciosa muchacha piel canela, que celosamente cuidaba el hechicero, lamentablemente para los intereses de éste, se convierte en eficaz cómplice del hombre que la pretende.

  En el relato El Cuto el protagonista  es un perro que había  perdido su rabo y  por lo tanto se hace merecedor de tal apodo.

      El cuto es muy bien recibido en una familia, la misma que se esmera en cuidarlo como si fuera una persona; pero más puede su instinto animal y se come a los pollos del corral. Su hocico manchado de sangre lo delata  como autor de las fechorías, entonces el jefe de familia decide matarlo, pero  los ruegos  de sus hijos hacen que le conmute la pena y  le aplica una especie de destierro. Pasado un  tiempo, cuando el can  deambulaba, es reconocido por uno de los que fueron sus amos y lo lleva a casa, y ruegan al padre que le dé una oportunidad. El sufrimiento de cuto fuera de la casa que lo había cobijado hizo que éste cambie de conducta y conviva  armoniosamente con el resto de animales.

  La prueba es otro cuento en el que aflora cautelosamente la ironía. Don Eulalio, es un personaje muy singular, cuyo comportamiento está rayano en la locura, por sus desatinos orientados a la resolución de ciertos problemas,  y en la terquedad  para defenderlos pone a prueba, el valor y coraje de un pretendiente de su bella hija. Todo hacía pensar que alejaría al galán,  pero no es así y más bien éste sale muy airoso de la temeraria prueba porque no tiene miedo a las amenazas de don Eulalio, que con pistola en mano le había conminado a que no se mueva o disparaba. Ante la actitud serena del joven, a don Eulalio no le queda más que abrazarlo y decirle m que lo que hizo fue para probar su coraje.

          El valor de la “negrita” Es la historia de la perrita-vigilante del colegio “Cristo Rey”, que era muy querida  por toda la comunidad escolar, y que llega a realizarse como madre al parir  unos hermosos cachorritos, los cuales la sienten como una auténtica y amorosa  madre; pero la felicidad de la flamante mamá  y sus cachorros es cortada cuando gente de mal vivir logran que la negrita coma vidrio molido que habían puesto en un apetitoso bocado, el mismo que le causaría la muerte después de una lenta y penosa agonía, la cual no le impidió que brinde su amor maternal a todas sus crías, hasta que exhaló su último hálito de vida.

“Historia de una campana”  e “Historia de un cementerio” son dos relatos breves; uno de corte costumbrista, refiere como antaño, la campana era un instrumento efectivo para comunicar el fallecimiento de algún hombre o  mujer del pueblo,  ello lo lograba con  un tañido característico; el otro relato da cuenta de como fue escogido el lugar para levantar el cementerio “El Ángel” de Pacanguilla.

       En el último cuento  EL MAESTRO MINCHOLITA es referida la historia de un  profesor emblemático de Pacanguilla,   que  supo educar e instruir con amor, paciencia  y sabiduría a muchas generaciones La disciplina, el respeto mutuo y la responsabilidad constituían las bases de su pedagogía. En el relato también hay espacio para referir hermosas reminiscencias de lo juegos escolares de antaño, como la llevita, el ampay, las ollitas, el juego de las llantas y de los famosos llases.

                         El abanico de temas y la forma en que son presentados hacen de “CANDOR,  POEMAS, CUENTOS  y RELATOS”, un libro atractivo, por lo que esperamos no defraude las expectativas de sus potenciales lectores.

                         PACASMAYO PRIMAVERA DEL   2016

                             ALÍNDOR  TERÁN OLASCOAGA

 

 

INDICE

                                  PRESENTACIÓN

                                                                                                   Pág.

I.    

7

8

9

10

11

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15

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30

31

32

33

34

35

 
POEMAS

Estrellita

Ella

Historia de amor

Gracias maestros

Soledad

A los niños de América del Sur

Desencanto

Morir de amor

Mi mundo eres tú

Si tan solo

Canción de cuna

Madre

Hoy volví a sonreír

Jesucristo

No es un adiós es un hasta pronto

Shorongo

Ilusión

Remanso de amor

Mi reina

Amor

Chiquitín

El caracol Martín

Recuerdo de un niño

Adiós mi bebé

Angelito

Elías

Fabricio

Peluchín

36

37

38

39

 

 

40

41

44

47

49

50

 

 
Jesús

Mariposita

En otoño

Riíto de amor

 

2. RELATOS

La hija del brujo

El cuto

La prueba (cuento)

El valor de la “Negrita”

Historia de una campana

Historia de un cementerio

 

32 poemas y 06 relatos

 

 

                                       

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I.-POEMAS

 

 

ESTRELLITA

La maravillosa felicidad está en tu alborozada sonrisa 
y el extraordinario paraíso, en tu fascinante mirada,
que vive espléndidamente dentro de mí,
gracias al calor de tus apasionados besos
que hacen renacer el amor en mi alma
estrellita enamorada, de mi sufrido corazón 
que aún se muere, se muere por ti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ELLA

Mis labios sueñan con la suavidad de tus besos

que pintan de mil colores la inmensidad de mi corazón,

en cada amanecer de una apacible mirada

y en cada anochecer de los soñolientos ojos.

Tu alborozada sonrisa es como un bendito amanecer
que permite escuchar tu maravilloso canto, 
lenguaje perfecto de un delirio de amor,
como la magia de tu belleza 
que me tiene eternamente cautivado
florecilla de mi corazón.

 

 

 

 

 

 

HISTORIA DE AMOR

En el inmenso mar de lloros 
que de mis ojos han emergido,
por sollozar tanto,
por no tenerte más a mi lado,
así termina esta triste historia.

Es triste decir adiós,
por tantas cosas compartidas,
porque tus labios ya nunca volverán escribir mi nombre 
en la soledad de mi apacible boca,
que te extraña, 
que te añora
con todo mi ser,
así termina esta triste historia.

Quiero que sepas lo importante que fuiste para mí
en este mundo imperfecto,
con tu apenado adiós como eco sacrosanto, 
y tan sólo me queda decirte
que todavía te amo, vida de mi vida,
antes que termine esta triste historia DE AMOR.

 

 

 

GRACIAS MAESTROS

Gracias maestros, por enseñarnos el camino de la libertad
por convertir el aula no sólo en exámenes y tareas
sino en nuestro segundo hogar 
enseñando a apreciar la vida con tesón.
Gracias maestros, 
por llenar de alegría nuestros días de tristeza,
por sembrar el amor en nuestras mentes y corazones,
por enseñarnos a ser libres como el viento e invencibles como las olas del mar.
GRACIAS MAESTRO, FELIZ DÍA HOY Y SIEMPRE.

 

 

 

 

 

 

SOLEDAD

Hoy me siento tan solo,

como si llorasen

las arenas del mar

dentro del sufrido corazón,

Un océano inmenso,

tan inmenso como la tristeza,

que llevo dentro de mí,

y que recorre mi cuerpo

que ya no siente,

ningún dolor tan fuerte

como el hierro muy duro,

que mata lentamente a mi corazón.

Tengo sólo un cuerpo

que ahora se siente desvanecer,

como las olas desvanecen

a los inmensos castillos de arena.

Solo como una isla perdida en el océano

y una gaviota, en el fondo del mar.

Así será siempre mi vida

sin un destino que cuidar.

 

 

A LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR

 

Van y vienen los días y las noches como van y vienen el hambre y la miseria llevando desconsuelo y dolor,

EN LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.

 

Van y vienen las olas del mar

como van y vienen la injusticia y el mal

desgarrando las entrañas,

DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR

 

Van y vienen las aves en el cielo

como van y vienen la tristeza y la amargura

con su espada destrozando los alegres corazones,

DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.

 

Van y vienen el frío y el calor

 como van y vienen la pena y el dolor

en el marchitado corazón,

 DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.

 

Van y vienen la angustia y la aflicción

como van y vienen la guerra y la paz

destruyendo los dulces sueños,

DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR

 

Van y vienen los recuerdos

como van y vienen los gritos desesperados

implorando clemencia por la aniquilación,

DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.

 

Y finalmente van y vienen las exclamaciones de libertad

como van y vienen el invierno y la primavera

recogiendo el impulso de la vida,

DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.

 

 

 

DESENCANTO

Cómo poder recuperar tu amor,

cómo sacar la tristeza de mi corazón

 si el mundo sólo gira alrededor de ti.

Cómo sanar este profundo dolor

que siento en mi interior,

cómo olvidar tus besos

si siento correr por mis venas tu débil respiración.

Cómo calmar este profundo dolor,

que por tu desamor asoló la tristeza

dentro de mi ser,

dime cómo le explico a mi corazón

que todo se acabó.

Cuando sé que aún te amo,

que aún existe amor dentro de mí,

que sólo por un capricho y un error

lo nuestro llegó a su final.

Hoy por último le dije a la luna,

que te llevara un mensaje de amor;

Más ella no quiso ser cómplice de mi dolor;

y sin decir nada para siempre se ocultó.

 

 

MORIR DE AMOR

Necesito la dulzura de tus besos,

el calor de tu mirada y la frescura de tus labios

para no morir de amor.

Necesito la mitad de tu corazón,

la suavidad de tu piel y el palpitante canto de tu voz

para no morir de amor.

No quiero abrazos ni besos,

solo quiero que tu corazón me ame de verdad

y que tu mirada sea esa luz de esperanza

para mitigar esa inmensa sed de amor

tan pura y cristalina

como la suavidad de la noche

testigo de un dulce amanecer.

 

 

 

 

 

MI MUNDO ERES TÚ

 

Tus dulces besos son el apacible amanecer

que tratan siempre de permanecer

dentro de mi  alegre corazón

que busca con gran pasión,

eternamente tu amor.

 

Tu mirada tan tierna

como el alborozado canto del viento

que va atenuando el sosegado contento

de un haz de ilusión en lo infinito de un cielo

tan suave, tan blando, tan delicado

como tu serena voz.

 

 

 

 

 

 

 

 

SI TAN SOLO

Si tan sólo,

tus encantadores besos

pudiesen detener del tiempo por instante

dentro de mi resignado corazón

que aún palpita por ti.

Si tan sólo,

tus apacibles labios

se dejasen querer por un momento 

dentro de la pluralidad de mi alma

que aún suspira por ti.

Si tan sólo,

tu sublime mirada

revelara la fotografía de nuestro dulce amor

descubriría el secreto más preciado

que aún lo tengo guardo dentro de mi corazón

¡TU AMOR! Princesita de mi agradable ensueño.

 

 

 

 

 

 

 

 

CANCION DE CUNA

Pedacito de luna

que alumbra la cuna,

bajo la mirada del cielo azulino

que arrulla con su alegre canto divino

la alegría de un niño saltarín

que va jugueteando hasta llegar a Morín.

 

 

 

 

 

 

               

 

 

MADRE AÑORADA

 

Me cuidó, me cuida y me cuidará eternamente

A pesar de las adversidades de la sociedad y 

Donde vaya allí estarás en mi mente y en mi corazón 

Ruego a Dios que te proteja

En cada momento de tu vida, madre querida.

 

Eres ese pedacito de cielo en cada

Recuerdo de mi duro trajinar

En cada noche de inmensa soledad

Siempre estarás allí, madre adorada.

 

Luchas cada día por vernos crecer

Oh, madre entrañable!

 

Mientras existas tú el mundo será un mundo

Anhelante en busca de la paz y el amor

Sobre todas las cosas, madre de mis ensueños!

 

Hechura de dulce encanto como

El viento suave de tu alborozada mirada que 

Rema sobre el almarjal de la inmensa soledad.

Muchas felicidades y parabienes

Os deseo en este y todos los días de tu vida y

Suplico a Dios que te cuide mucho

Oh, madre entrañable!

 

 

HOY VOLVÍ A SONREÍR

 

Hoy volví a sonreír

al escuchar tu dulce voz,

al sentir el latido de tu tierno corazón

que aún vive enamorado e ti

mi bella flor de primavera.

 

Hoy volví a sonreír

con el cantar de tus primorosos labios  

en el vaivén del viento huracanado

de tus galanes besos

mi bella flor del vehemente verano.

 

Hoy volví a sonreír

bajo las tiernas olas

de tu dulce mirada

en cada rincón de mi vida

mi bella flor del misterioso otoño.

 

Hoy volví a sonreír

con el obediente rumor  

de tus celestiales manos

que componen un verso de amor,

mi bella flor del delirante invierno.

 

 

 

 

JESUCRISTO

Jamás pensé tenerte tan cerca de mí,

En mis noches de tristeza clamaba tu nombre

Susurrando siempre una plegaria de amor

Unía mis manos continuamente gimiendo mi dolor

Cada vez que te perseguía te alejabas de mí,

Reía para no llorar mi padecimiento.

Inmensamente feliz desde aquel día que llegaste a mi vida

Siempre en tinieblas yo me hallaba, más

Tú mi senda alumbraste.

Oh, señor del universo, otra nueva criatura soy…

GRACIAS MI DIOS..

 

 

 

 

 

 

 

NO ES UN ADIÓS ES UN HASTA PRONTO

 

En esta tarde tan hermosa

el aire de tus labios se junta

con  la gracia de mis besos

en un éxtasis de intensa pasión

originando la bendita palabra llamada AMOR.

 

Por eso hoy le digo adiós

al dulce recuerdo de tu hermosa mirada ,

del canto de tus besos,

y del palpitar de tu enigmático corazón 

que en tardes como esta caía rendido de AMOR

.

Adiós, adiós, mi estrella más preciada,

mi dulce muñequita,

la que siempre me hacía sonreír,

en mis días de tristeza,

con suaves palabras de AMOR.

 

Adiós Luana de mi corazón…

hoy dos gotas de inmensa ternura van cayendo    

por las mejillas de mi sonrojado corazón

que llora, llora de AMOR

Luanita de mi corazón…

                

 

 

 

 

SHORONGO

 

Suave como el terciopelo de bombón

que eligió descansar

en el fondo del corazón,

ya que el amor vino y tocó

la puerta de entrada

de nuestro corazón

para hacer renacer la vida

a los pobres de espíritu,

que gritan alrededor del mundo,

con sus corazones vacíos

que necesitan ser llenado de amor

para sobrevivir al  tiempo,

a sus propias estaciones,

y a sus propias razones de vivir.

 

 

 

 

 

 

 

ILUSIÓN

 

Aunque no se pueda navegar

por la inmensidad del mar de ilusiones,

ni vibrar de pasión

con cada abrazo,

con cada cariño,

con cada mimo,

con cada beso

en todas las almas

estará presente

el profundo amor

que alguna vez sintieron

dos seres que se amaron.   

 

 

 

 

 

 

REMANSO DE AMOR

Bajo la enigmática mirada del cielo cajamarquino

y cobijado bajo el remanso de tus brazos 

nos dimos el primer beso,

ese beso que hasta hoy perdura dentro de mi alma,

y que fue el inicio de un amor tan puro y cristalino

como las aguas que continúan discurriendo

dentro de mi acongojado corazón,

con más fuerza, con más pasión.

Y el torbellino de tus labios

 fue dejando enorme huellas de amor,

dentro de mi afligido corazón que te ama de verdad,

como la luna ama al sol

en su inmenso trajinar.

El elegante tálamo testigo de nuestras alucinantes

noches de inmenso amor

donde se ha quedo impregnado

tu esbelta figura,

el calor de tu piel,

el sabor de tus besos,

y tu dulce sonrisa que hoy extraño aún más

mi bella sirena del amor.  

 

 

MI REINA

 

No sé cómo expresar

lo que está sintiendo mi noble corazón,

en esta tarde tan hermosa

cuando el sol va decayendo

en los brazos del cielo azul de tu mirada.

 

No sé cómo explicar

el suave canto de mis besos

en la profundidad de tus encantadores labios

que juntos armonizan el sentido del amor.

 

No sé cómo manifestar el silencio de mi alma

en cada mensaje de tu cadenciosa voz

que me aprisiona cada día más y más  

soberana de mi corazón.

 

 

 

 

 

 

AMOR

 

Tengo tantas cosas que decirte

pero no sé por cuál empezar,

tal vez por la más importante creo,

la que nos permite vivir y respirar henchidos de ternura,

esa palabra bendita de cuatro letras hermosas,

llamada AMOR.

Y tengo la esperanza que irá creciendo

en nuestras mentes y en nuestros corazones 

solamente le pido a Dios que me permita

amarte por toda la eternidad

Princesita de mi corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CHIQUITÍN

Chiquitín querido

hoy te he traído

un chupetín

que me lo dio Fray Martín.

Chiquitín corres y saltas

con gran frenesí

vives y duermes

dentro de mí.

Y hoy el cielo ha llorado

porque mi chiquitín

no está a mi lado

aunque tenga los ojos

mojados reiré y cantaré

porque mi chiquitín

me espera con lluvias de jazmín.

 

 

 

 

 

EL CARACOL MARTÍN

 

Hoy lo he visto

tan hermoso como

las flores de mi jardín

que con su aroma placentero

alegran el vivir.

 

Hoy lo he visto

tan cerca de mí

como dos gotas de lluvia

que besan el suelo

con mucho frenesí.

 

Hoy lo he visto

rebosante de alegría

como el sol del mediodía

que mata a la tristeza

con bastante hidalguía.

 

Y hoy lo he visto

por fin sonreír

como una ilusión verdadera

que goza dentro de mí

¡Ese eres tú mi caracol Martín!

 

 

 

 

 

RECUERDO DE UN NIÑO

 

¡Niño!

Tu mirada inocente

me hace sonreír

porque eres mi sol

que alumbra el inmenso

camino de mi vida

¡Niño!

tu llanto amargo

me hace reflexionar

porque en cada lágrima

que derramas se va

la injusticia y el dolor.

¡Niño!

Tu voz enardecida

me hace recordar

por qué la desigualdad y la

severa esclavitud

hacen más breve la existencia.

¡Niño!

Y por último los latidos

de tu sufrido corazón

se van apagando lentamente

por culpa de la deshumanización

del hombre que impone la ley del más fuerte.

 

 

 

ADIÓS MI BEBÉ

 

Te fuiste sin decirme adiós

en una gélida tarde de invierno

cuando las aves revoloteaban

en su inmenso trinar.

 

Te fuiste dejando dentro de mí

un vacío tan inmenso que poco

a poco va destrozando a este sufrido

corazón que no puede ocultar su dolor.

 

Te fuiste entonando angelicales melodías

que hoy estarás cantando

para el deleite

de nuestro eterno creador.

 

Te fuiste dejándome un sabor amargo

más amargo que la hiel

que hace temblar el alma

de pena y de dolor.

 

Y por último, te fuiste intempestivamente

sin  decirme adiós

y espero que nuestro Dios

te tenga a su diestra

tocando las trompetas del amor

que tanta falta hace a los niños de Perú…

 

           

 

ANGELITO

 

¡ANGELITO MÍO!

Libre como el viento

en cada amanecer.

Suave como el rumor

de la mar en cada atardecer.

Sonriente como los copos de nieve

del gran Huascarán.

Bondadoso como la frescura

de un oasis de amor.

 

¡ANGELITO MÍO!

Eres la llama viviente

de la alegría.

Eres la síntesis de

la existencia.

Eres el fiel reflejo

de un gran amor

que cada día crece y

crece como las olas de la mar…

 

 

ELÍAS

 

Pedacito de cielo.

Canto de esperanza.

Candor de la vida.

Mensajero de la paz.

Majestuoso como el sol

que envuelve con su calor

la belleza del alma

de un verdadero amor

como el trino de los pájaros

en un bello amanecer.

Pedacito de un tierno corazón

que toca la trompeta

con gran emoción

recordando para siempre

el sello de esa bella unión..

 

 

                           

 

 

 

FABRICIO

 

Retacito de luna.

Sonrisa angelical.

Encanto celestial

que llenaste de inmensa

ternura a nuestro calor de hogar

haciendo más duradero el amor filial.

Tu sonrisa angelical

es algo sin igual

como la blancura del cielo

en un alegre atardecer.

Tu mirada es el refugio

de nuestras almas

que fortalecen la llama del  amor

en un bello amanecer..

 

 

 

 

 

 

PELUCHÍN

Mi preciado tesoro,

guardado en la fuente de mi corazón

permanecerás por siempre

como el anhelado diamante

que estará dentro de mí

por toda la eternidad.

 

Hoy te escribe tu papito

que contigo piensa y sueña

al no poder acariciarte entre mis brazos

porque tu corazón dejó de latir

en una tibia mañana de verano.

 

No me he olvidado de ti

aunque efímera fue tu existencia

en la faz de la tierra

porque dejaste una inmensa huella

de desolación

en la quietud de mi alma,

y que si correr pudiera,

hacia tu morada celestial iría,

y mil besos te daría.

 

Por ahora me despido

con las certeza de haber sido

un buen padre que por ti

el amor fraternal ha conocido.

 

 

JESÚS

Esta noche bendita la luna y las estrellas

se han congregado

para presenciar la muerte

de aquel mágico amor

que nació en Belén

y  que creció nutriéndose

tan sólo de palabras dulces,

tan sólo de miradas tiernas

y así se hizo fuerte

ante la maldad de Herodes.

Hoy sabemos que jamás

una suave caricia y

un tierno beso

a nuestra vida asomará

por eso temerosos

y llenos de aflicción

imploramos a Dios un poco de piedad

¡Piedad al Señor! Por haber arrancado

de lo más profundo

de nuestro ser

a su hijo tan amado

¡Llamado Jesús de Nazaret!

MARIPOSITA

Mariposita, mariposita

vuela pronto, vuela ya,

vuela a otro cielo

que no te alcance mi mirar.

 

Mariposita, Mariposita

no te puedo acompañar

mis alas se han quebrado

y, no puedo ya volar.

 

Mariposita, mariposita

que purificas el bosque

con tu color celestial

más transparente que

las aguas del gran manantial.

 

Mariposita, mariposita

que en tus prodigiosas alas

llevas el mensaje del amor

más inmenso que las balas

de un vil depredador. 

 

 

EN OTOÑO

 

Los pájaros se van,

buscando el calor.

Las hojas que caen

cambian de color

y una alfombra amarilla

el suelo cubrirá.

 

El día es más corto,

el frío empieza ya,

calienta poco el sol,

las manzanas y las uvas

¡Qué ricas que son!

 

 

 

 

AÑORANZA

Ayer cuando besaba 
tus dulces labios rojos
sentí el alegre palpitar de tu corazón
que con ansias pedía 
que el tiempo se detuviese un instante
para amarnos eternamente
como la luna, al sol.

Ayer cuando te tuve entre mis brazos 
Recostada sobre mi pecho 
musitabas tiernas palabras de amor.

Ayer cuando nuestras miradas 
por un instante se encontraron 
se entrelazaron llenas de excitación 
como el gemido de la tarde, 
mi bella nube de amor.

 

2. RELATOS

 

LA HIJA DEL BRUJO

Es un brujo malero. Ha matado a más de 200 personas. Por qué  te has metido con su hija. Retumbaban en su cerebro todavía  las palabras de advertencia de su amigo Perico en uno de los tantos consejos. Se quedó pensativo  recostado sobre la apacible cama del hotel “El Oasis”. Había terminado  de deleitarse con aquella morochita tan agraciada, que era la envidia de todo el pueblo, pero que nadie se atrevía a enamorarla por miedo a su padre  “El Brujo”.

Solamente Elmer se atrevió hacerlo.

-Espero que tú papá adiviné, lo que hoy hemos hecho.

Jajajaja se rieron maliciosamente...  

 

 

 

 

 

 

  EL CUTO (CUENTO)

Eran aproximadamente las seis y media de la tarde, cuando el sol empezaba a ocultarse. La fría tormenta de la noche principia a caer en los rostros de los curtidos pobladores de Pacanguilla.  Y todo va tornándose negro a nuestro alrededor. Entonces la luz artificial comienza a brillar con el canto triste de los grillos que a veces nos hacen llorar sin encontrar consuelo en nuestro sufrido corazón que va describiendo un haz de ilusión y esperanza. Pareciérase que todo se va a derrumbar con el silencio profundo del inmenso manto negro del anochecer, pero un grito insistente nos devuelve a la realidad.

-       ¡Papá, papá, el Cuto! Señalaba con su dedo, Warner, el  hijo menor de mi hermano José.

Efectivamente era el Cuto, nuestro perro que mi hermano Javier lo había traído desde la lejana tierra cajamarquina de Santa Cruz.

El cuto ni bien escuchó hablar a Warner inmediatamente reconoció su inconfundible voz y corrió a abrazarlo dando saltos a su alrededor. Empezó lamiéndole los pies, las manos y Warner se agachó para acariciarlo.

-       Papá, papá, si es el cuto, volvió a decir Warner.

Agárralo hay que llevarlo a la casa, manifestó José.

Cuando Javier regresó a casa, después de una larga ausencia de casi tres años. Estuvo por las lejanas tierras de Santa Cruz trabajando en un proyecto de electrificación. Un domingo casi faltando dos días para celebrar el día de la madre llegó a casa. Traía consigo muchos regalos para cada uno de nosotros y para nuestros padres. Todos recibimos contentos los regalos. Pero el más contento y feliz era mi padre,  para él mi hermano le había traído un hermoso perrito de color canela, boca ancha y negra, enormes patas, pero por no tener rabo inmediatamente le pusimos por nombre Cuto.

Cuto era la mascota más mimada de nuestra familia, como tal era el más engreído de la familia. Tenía de todo: buena  comida, útiles de aseo, medicina, todo de primera calidad. Lo bañábamos siempre en la enorme acequia que discurría  cerca de la casa,  con agua pura,  cristalina como la luz del sol. Lo llevábamos al veterinario para que le ponga sus vacunas. Cuando era necesario lo sacábamos a pasear por el campo para que se distraiga corriendo detrás de los cañanes, de las iguanas, de los zorros; era perseguidor implacable de hurones y zorrillos.

Un día amanecieron muertos seis pollitos que nuestra gallina, Flor de Haba, había sacado en una camada. Empezamos a indagar quien era el culpable, sin  resultados; hasta que un día encontramos al Cuto con el hocico manchado de sangre. Mi padre lo riñó y le perdonó por ser la primera vez. De allí en adelante siguieron más muertes de patos, pavos, gallinas, cuyes. Enormes nidadas de huevos fueron a parar en el estómago del Cuto.

-       Hay que matarlo, sentenció mi padre.

Nosotros nos pusimos tristes y le rogamos que no haga eso, que mejor le dé otro castigo.  

-Entonces el destierro será su castigo, dijo mi padre.

Aquel día nadie comió en casa. Todos estábamos muy tristes. Esa noche la pasamos en vela. El cuto había sido apresado y lo habían amarrado en un enorme guayabo que estaba al frente de nuestra casa. A escondidas de papá, nos fuimos despacito para que no nos sientan, ya que todos dormían, en busca del Cuto. Éste al vernos empezó a quejarse y con su lengua empezó a lamernos la cara.  Nos dio mucha pena. Le agarramos la nuca y como si nunca nos fuéramos a ver,  nos abrazamos de su cuello. Pasamos nuestras manos por su ojitos y sentimos que  algo caliente  caía de ellos. Eran sus lágrimas, el Cuto estaba llorando, y nosotros también.  Nos retiramos cuando la luna estaba ya por ocultarse.

Los encargados de cumplir la orden de nuestro padre fueron mis hermanos mayores Hugo y Juan. Cogieron al Cuto, lo metieron en un saco de color negro y fueron en una mototaxi rumbo a Chiclayo y, ya oscureciendo, lo dejaron abandonado por las pampas de la Sandía. El Cuto se quedó quietecito mirándolos cuando éstos se perdían a lo lejos, quizás resignado a su mala suerte, y a cumplir el castigo por lo malo que se había portado con sus dueños. El que más sintió  la partida del Cuto fue mi hermano Javier porque esa noche y otras más, se puso a orar en la Iglesia “Casa de Oración” para que no le pase nada al Cuto y que Dios tenga compasión de él. Y en muchas noches la familia entera se reunió en la iglesia para seguir orando y haciendo vigilia para que Dios haga su voluntad con el Cuto.

-       ¡Papá, papá!, sí, es el cuto, gritó desesperadamente Warner.

José le pasó suavemente su mano por el lomo del Cuto y éste empezó a saltar alegremente. Dio dos saltos mortales de alegría y con sus dos brazos les rodeó por la cintura a José y a su hijo. Y de sus ojitos empezaron a caer dos gruesas lágrimas que mojaron la empolvada calle Leoncio Prado, lugar donde lo había encontrado. Estaba flaquísimo, había cambiado de color, de canela a  pardo oscuro, producto de la suciedad. José le tuvo lástima y le ordenó a su hijo:

-       ¡Warner!, coge al cuto llevémoslo a casa, papá no creo que se enoje.  

Fue así como volvió el “cuto”   a nuestra casa. Le rogamos a Papá que lo deje vivir con nosotros. Le dijimos que estaba arrepentido de las malas acciones que había hecho y que ya nunca más iba a ser desobediente, y también le expresamos que Dios le había dado la última oportunidad en su vida de reivindicarse con nosotros. Papá dijo: Así será pues.

Hoy el Cuto vive con nosotros. Ya no se come los huevos. Tampoco mata a los animalitos. Ahora son sus amigos. Los pollitos duermen encima de él cuando está descansando debajo del enorme tumbo que existe en la casa. Creo que el Cuto aprendió la lección y vive feliz como un rey.

 

LA  PRUEBA (Cuento)

-       ¡No te muevas carajo o disparo!

Retumbó en el silencio de la noche la voz ronca de don Eulalio. Don Eulalio era el personaje más pintoresco de nuestro pueblito. Siempre llamaba la atención de los vecinos con sus jocosas ocurrencias, lo que motivó que en cada noche de jolgorio estuviera en boca de todos los pueblerinos. Tan es así que se había pasado veinte años de su vida cargando tierra en unos baldes, con el propósito de trasladar la enorme montaña que estaba al frente de su casa hacia el otro lado del río,  con la finalidad de ganar terreno para  hacerlo florecer con enormes maizales. Todos se reían y decían que tonto se la pasará años y años sin conseguir su objetivo. Él no hacía caso de los malos comentarios, y con la ayuda de su esposa y sus hijos, seguía en la brega. Y siempre se consolaba diciendo: Si no logro ver verdear mis maizales, los hijos de mis hijos lo verán.

Ernesto un joven buen mozo y apuesto había quedado huérfano de padre y madre desde muy pequeño. A los cinco años murieron sus padres descuartizados a manos de los terroristas. Sus tíos paternos tuvieron que hacerse cargo de él, y en una noche muy oscura con lluvias y truenos  dejaron su querencia para ir a vivir en unos de los inmensos arenales de los alrededores de la ciudad de Trujillo. Aquí construyeron una casita con palos y esteras. Varias veces unas personas vestidos de verde intentaron desalojarlos, pero no lo consiguieron y así poco a poco se fue formando el populoso distrito El Porvenir.

Transcurridos algunos años, Ernesto  tuvo que enrolarse al ejército para cumplir con su servicio militar obligatorio, pero  siempre extrañaba a la tierra que lo vio nacer. Extrañaba los verdes pastizales, las vacas, los terneritos con los cuales jugaba cuando aún era pequeñín. Así que una vez terminado su servicio a la patria, les dijo a sus queridos tíos que se iba para arriba, hacia la tierra de sus padres, que quería empezar una vida nueva allá, en lo alto rodeado del verdor de la naturaleza y en la inocencia de sus habitantes.

Desde que Ernesto llegó al pueblito de Cochán, la vida de la gente empezó a cambiar de la noche a la mañana porque empezó a inculcar a los jóvenes los valores como el amor a la patria, a la tierra que los vio nacer y a sus padres. Paraba siempre rodeado de jóvenes, y los ancianos del pueblo empezaron a mirarle con recelo porque les  objetaba siempre que las cosas deberían cambiar para poder vivir de otra manera más dignamente; por esta razón empezaron a urdir un plan para sacarlo del pueblo ya que sabían que se había enamorado perdidamente de la hija de don Eulalio y que ésta también le correspondía. De tal manera que empezaron a envenenarle el alma a don Eulalio diciéndole que este sinvergüenza se iba llevar a su hija lejos muy lejos a un lugar de donde nunca más regresaría. Sabían que don Eulalio era experto en probar yernos. Unas veces les daba una palana vieja y sin filo para que corten la enorme grama que había crecido sobre los bordos de las acequias regadoras. Otras veces les daba un hacha vieja y sin filo para que rajen un tronco verde de espino. Entonces empezó pacientemente la cacería de los furtivos enamorados quienes siempre tomaban sus precauciones para no ser encontrados hasta que ocurrió lo inevitable.

-       ¡No te muevas carajo o disparo!

Los enamorados se asustaron, e inmediatamente Ernesto empezó a recordar que la noche había soñado que era un panadero, y que los panes que llevaba sobre la cesta, encima de su cabeza, eran devorados por miles de pájaros de color negro. 

Tomó valor y recobró esa fuerza espiritual que llevaba en su  sangre y dijo con gran esfuerzo:

-Dispáreme, no tengo miedo a la muerte, moriré feliz de haber amado a su hija, la más bella mujer de toda la comunidad.

-Bang, sonó el disparo en la penumbra de la noche.

-Nooooooo gritó Hortensia.

-Ernesto se quedó perplejo y al tocarse la frente, solamente sentía un ardor y no  salía ningún chorro de sangre..

-Carajo, lo hice para probar el coraje de un buen yerno.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

EL VALOR DE LA “NEGRITA”

-Guau guauuuuuuu- se escuchaba el ladrido lastimero que salía del colegio “Cristo Rey”.

-Apúrate carajo que la perra nos ha visto- manifestó todo malhumorado Ricky, quien había escalado la pared del colegio y se encontraba ya en lo más alto del muro.

-Ya voy, ya voy – se le escuchó decir a Cristian, compinche de Ricky.

-Ya rápido alcánzame el bocado para tirarle de una vez antes que despierte al guardián- masculló Ricky otra vez.

Dicen que cuando lo trajeron a vivir con nosotros nunca tuvo miedo a nadie, siempre paraba husmeando por todo el colegio, a pesar que era muy pequeñita. Era la más vivaz de todas las crías. Cuando la arrancaron de su querencia, allá en la lejana provincia de Chota, su madre y sus hermanas se quedaron llorando desconsoladamente; pero ella ni siquiera se inmutó, por el contario estaba muy feliz porque sabía que lo iban a llevar a un colegio muy grande. Así fue como llegó nuestra querida “Negrita”. Era muy celosa no dejaba a ningún extraño acercarse al colegio, sus ladridos parecían truenos a punto de reventar esa lluvia fresca que tanto necesitamos para seguir viviendo en este mundo hostil. Hace quince días que había parido unos hermosos cachorritos producto de los amoríos con un perro de raza, del vecino contiguo. Ella se había enamorado perdidamente de él y entregó toda su pureza a este hermoso ejemplar. Sus cachorritos estaban bien gorditos porque los amamantaba con mucho cariño y no dejaba que nadie se acerque a ellos, ni los alumnos se atrevían a cogerlos para acariciarlos. Era una verdadera madre.

Hoy amanecimos con la ingrata noticia, de que unos desadaptados sociales, esos que no tienen patria ni madre, esos que no merecen vivir, han dado de comer un bocado con vidrio molido a la pobre “Negrita”. Hemos sido testigos como toda la noche empezó a dar alaridos lastimeros. Corría como loquita por todo el patio del colegio. Se sobaba su barriguita en el piso. Se paraba y volvía a echarse y se quejaba. El dolor era inmenso. El vidrio molido iba haciendo efecto en su débil cuerpecito. Entraba y salía de su guarida. Miraba con lástima a sus pobres cachorritos, quienes se revolcaban a su alrededor. Aun así enfermita se acostó despacito y dio de mamar a sus hijitos por última vez y los oprimió fuertemente contra su pecho para que sientan el calor de madre. Luego tomó valor y salió lentamente para que no la vean morir sus pequeñitos. Ya en la mañana, los niños la vieron morir botando sangre por la boca y la nariz. Todos lloraron alrededor de la negrita. El guardián del colegio conjuntamente con el Director Asunción Hernández fueron hasta la funeraria “Cruz” y le compraron un ataúd. Fue velada en el enorme patio del colegio, testigo de muchas hazañas de la “Negrita”. Todos los niños lloraban ante el ataúd de la hermosa perrita. A la hora del entierro fue llevada hasta el cementerio “El Ángel”. La acompañaba la Banda de Música del colegio y un inmenso mar humano que lloraba desconsoladamente. Ya en el camposanto, el director del colegio se dirigió a los presentes agradeciéndoles por acompañar en este momento de profundo dolor. Luego el Padre Miguel Azabache rezó por el alma de nuestra querida y amada “Negrita”  para que Dios la cuide allá en el cielo por haber sido tan buena madre, tan buena amiga y tan buena guardiana que murió en el cumplimiento de su deber. Ahora nos toca cuidar de sus cachorritos para que la “Negrita” sea muy feliz, allá donde Dios tiene reservado un sitio especial para todos los que se portan bien, acá en la tierra.

 

 

 

 

 

                  HISTORIA DE UNA CAMPANA

La campana es un instrumento de metal fundido que al golpearse emite un sonido agradable o desagradable. En mi pueblo, Pacanguilla, desde que tuve uso de razón siempre escuchaba el sonido de una campana. Conforme iba creciendo me di cuenta que cada vez que había un muertito escuchaba la bendita campana con un sonido muy triste como las tardes en que el sol va morir en brazos de la luna.

-Hoy alguien ha fallecido, decía mi madre, al escuchar el sonido   de la campana.

-Quien será, le contestaba mi padre.

-Tal vez don Víctor Guanilo, estaba malito respondía mi madre.

-O tal vez don Agustito Alva porque también se le veía delicadito.

Desde aquel día supe que la campana que estaba colgada de la viga que sobresalía de nuestra pequeña iglesia, era la autora de los sonidos cada vez que había un difunto más en nuestro pueblo. Era la que nos daba la infausta noticia. Y todos acudíamos al velorio, a contar chistes. A enaltecer las bondades del difunto o difunta. A tomar el rico cafecito calientito. Y otros, a tomar el rico cañazo y a disfrutar de la dulzura de la inigualable coca que vende el amigo Alejandro Luna.

Hoy ya no se escucha a nuestra compañera de la muerte. Y yo la extraño mucho…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HISTORIA DE UN CEMENTERIO

 

Cuenta la historia que en un día muy soleado una pareja de individuos se acercó a la chichería que estaba ubicada en lo que ahora es el parque Miguel Grau, con el propósito de comer algo para seguir su camino.

Eran dos personas desconocidas, según manifestaron, los dueños del chicherío. Él era una persona alta, de piel trigueña, con una sonrisa a flor de labios; vestía pantalón jean, polo a rayas y un sombrerito color blanco. Ella era de contextura mediana, tez blanca, con una sonrisa angelical; estaba vestida con una falda larga color blanco y una blusa escotada que dejaba ver toda su hermosura.

-       Apúrate, come rápido que nos espera una larga jornada, dijo el  caballero.

-       Ya amor, espera que está delicioso el ceviche, respondió la cariñosa dama. 

Y así, a estas dos personas los vieron comer alegremente y se notaba que estaban muy  enamorados como la luna ama al sol en su largo trajinar. 

-       Mira unos gallinazos están que dan muchas vueltas por allá arriba, vamos a ver de qué se trata manifestó Pedro Cruz a su amigo Vicente Ypanaqué.

Los dos mozuelos, palomillas de esta hermosa ciudad, quienes estaban en busca de iguanas, se fueron rápidamente tras los enormes gallinazos que estaban  haciendo su festín. Conforme se iban acercando al lugar un inmenso olor a pudrición les llegaba a sus narices.

-       Foooooo, que feo huele, dijo Pedrito.

-       Si apesta horrible, mejor no hay que ir, dijo Vicente.

-      No seas zonzo vamos a ver porque huele tan feo, respondio Pedrito.  

Tapándose la nariz con sus polos se fueron cercando más y más al lugar de donde provenía el insoportable olor. Y grande fue la sorpresa de los jóvenes al ver que se trataba de una mujer que yacía en posición de cúbito ventral, y tenía enormes cortes de machetes por todo el cuerpo, y se encontraba en proceso de descomposición. Los niños aterrorizados corrieron hasta el pueblo y avisaron a los vecinos quienes acudieron inmediatamente al lugar referido  y reconocieron que el cadáver putrefacto era de la mujer que  había estado en la chichería  con su pareja. Le  habían dado una muerte horrible. Como no sabían de quien se trataba acordaron inmediatamente que ahí debería ser el camposanto de Pacanguilla. Cogieron el cuerpo y lo enterraron en el centro de la inmensa pampa que estaba cubierta por zapotes. Posteriormente le hicieron una capilla de adobes que hasta hoy subsiste. Es así como se creó el cementerio “El Ángel” de la ciudad de Pacanguilla.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                       EL MAESTRO MINCHOLITA

 

Quién no ha gozado con las buenas enseñanzas del maestro Minchola, un personaje emblemático de nuestro pueblo de Pacanguilla. Todos lo conocíamos como  el  maestro Minchola. Nadie daba con exactitud una referencia de su origen, pero él siempre decía que era natural de Otuzco y que por cosas del destino llegó a Pacanguilla y aquí se afincó y empezó la tarea de enseñarnos las primeras letras. Era como una escuelita particular la que regentaba el maestro Minchola.

Cuando llegábamos a la escuelita, que en esa época funcionaba, en la que hoy es la  casa de la Sra. “Chevita Terrones”, todo era alegría y jolgorio, pero a la hora del estudio  el maestro era muy estricto con la cartilla, con las matemáticas y con el comportamiento. Antes de cada recreo o a la hora ya de salir empezaba con la bendita cartilla y teníamos que decírselo de revés y derecho o sea empezábamos con la A y terminábamos con la Z y luego viceversa. Ay, pobre de aquel que llegaba sucio, mal peinado y no saludaba,  nos regresaba y teníamos que entrar saludándolo veinte veces.

Corríamos a la acequia, que estaba pasando la panamericana cerca de la casa de los señores Carhuatanta Reyes, portando nuestras jarritas de plástico o en pequeños baldecitos,  y a veces nos jugábamos bromas, nos mojábamos, nos empujábamos a la acequia y llegábamos todos mojados y el maestro con un jebe largo sacado de una llanta inservible nos corregía dándonos chicotazos por desobedientes.

A la hora de entrada, antes de empezar la clase, nos hacía barrer el aula, regar el patio, según el rol que él había distribuido.

Lo que más nos gustaba era el recreo porque allí jugábamos con llantas inservibles donde uno se metía dentro de la llanta y el otro lo paseaba dándole vuelta, era emocionante. Otros juegos eran: pasear un aro con un fierro, la llevita, el ampay, las ollitas y los famosos llases. Qué recuerdos, no. Siempre han quedado grabadas  en mi mente la ternura y dulzura con que el maestro Urbano Minchola nos enseñaba la cartilla, las matemáticas. Nos cogía uno por uno. Nos sentaba en su regazo.  Nos hacía agarrar el lápiz y empezábamos junto con él hacer los trazos de las vocales, las consonantes y luego formábamos palabras. Finalmente venía la lectura del infaltable libro COQUITO.  Y si éramos distraídos, no atendíamos lo que él nos enseñaba, empezaban los chicotazos en las manos o en las nalgas. Nadie se quejaba, aguantábamos nomás porque sabíamos que no había a donde quejarse,  porque si lo hacíamos nuestros papás nos daban más duro por desobedientes. Una vez que estábamos en plena lectura, cogió a nuestro amigo Suyòn, el popular “amiguito” y le dijo:

·         que dice acá.

·         G- A- T – O-, “Misho” contestó el amiguito. 

Y todo nos reímos tan fuerte que el maestro, ese día, nos castigó a todos. Y el amiguito por más que le enseñábamos y aconsejábamos, siempre respondía “misho” y el maestro movía la cabeza en señal de fastidio.

Por eso hoy, con este pequeño relato, quiero guardar la memoria del maestro Urbano Minchola, moldeador de buenos Pacanguillenses que hoy perduran en el tiempo como buenos profesionales en el Perú y en el mundo. 

 

 

 

 

 

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