PRESENTACIÓN
“CANDOR,
POEMAS, CUENTOS y RELATOS” es el título
del nuevo libro de Eliodoro Martínez
Suárez. En él, Eliodoro nos da a
conocer sus últimas inquietudes poéticas y narrativas.
Como lo declara el
titulo, este volumen reúne 32 poemas y
06 relatos.
La mayoría de
poemas están hermanados por la temática amorosa, en la que, como siempre, el
autor se muestra seguro en abordarla desde diferentes perspectivas. En estos poemas, Eliodoro
plasma diversas emociones y situaciones del amor a la pareja, a la madre, a los hijos, a su
pueblo, etc.
Uno
de los poemas refiere la búsqueda de la mujer amada porque ella es
portadora de amor y felicidad; en otro poema, aturdido, el poeta sueña con
los arrumacos y besos de su amada, cuya imagen no puede olvidar. La
temática del abandono y consecuente adiós entre amantes también es referida.
Uno de los amantes es mostrado llorando un adiós, porque a pesar de las tantas
cosas que compartió con su amada nunca más
volverán a reunirse, porque la separación es firme y tarea imposible sería volverla
a tener a su lado. No obstante le profesa un amor intenso y puro.
Un canto sin limitaciones de espacio y de
tiempo constituye el poema que Eliodoro
dedica a su madre, quien aparece como su
inseparable guardiana que lo cuida en cada momento de su vida.
En otro poema,
el autor enaltece a los maestros que no solamente enseñan sino que orientan y
preparan a sus alumnos para que cuando sean adultos se desenvuelvan en la sociedad practicando los valores
esenciales de la solidaridad y el amor
al prójimo.
El circulo vicioso del hambre y la miseria acosando a los infantes de los
pueblos sudamericanos es el tema central del poema A los niños de América del sur.
Cabe destacar en la
sección poética del libro, la presencia de dos poemas de temática religiosa en
los cuales nuestro poeta reafirma su credo religioso. También son
relevantes siete poemas de corte infantil motivados por las vivencias de sus
hijos a los cuales les dedica su respectivo poema.
Los relatos incluidos se muestran
interesantes por su contenido o por la
forma en que son dichos, en este sentido hay un relato en el que la ironía le
da relevancia. El texto se titula: La hija del brujo, y refiere como un
individuo celebra el haberse burlado de uno de los más temibles personajes del
pueblo, un brujo malero, convirtiendo a la hija de éste en su amante. La fémina, una preciosa
muchacha piel canela, que celosamente cuidaba el hechicero, lamentablemente para
los intereses de éste, se convierte en eficaz cómplice del hombre que la
pretende.
En
el relato El Cuto el protagonista
es un perro que había perdido su
rabo y por lo tanto se hace merecedor de
tal apodo.
El cuto es muy bien recibido en una
familia, la misma que se esmera en cuidarlo como si fuera una persona; pero más
puede su instinto animal y se come a los pollos del corral. Su hocico manchado
de sangre lo delata como autor de las
fechorías, entonces el jefe de familia decide matarlo, pero los ruegos
de sus hijos hacen que le conmute la pena y le aplica una especie de destierro. Pasado
un tiempo, cuando el can deambulaba, es reconocido por uno de los que
fueron sus amos y lo lleva a casa, y ruegan al padre que le dé una oportunidad.
El sufrimiento de cuto fuera de la casa que lo había cobijado hizo que éste
cambie de conducta y conviva armoniosamente
con el resto de animales.
La
prueba es otro
cuento en el que aflora cautelosamente la ironía. Don Eulalio, es un personaje muy singular, cuyo
comportamiento está rayano en la locura, por sus desatinos orientados a la
resolución de ciertos problemas, y en la
terquedad para defenderlos pone a prueba,
el valor y coraje de un pretendiente de su bella hija. Todo hacía pensar que
alejaría al galán, pero no es así y más
bien éste sale muy airoso de la temeraria prueba porque no tiene miedo a las
amenazas de don Eulalio, que con pistola en mano le había conminado a que no se
mueva o disparaba. Ante la actitud serena del joven, a don Eulalio no le queda
más que abrazarlo y decirle m que lo que hizo fue para probar su coraje.
El valor de la “negrita” Es la historia de la perrita-vigilante del colegio “Cristo
Rey”, que era muy querida por toda la
comunidad escolar, y que llega a realizarse como madre al parir unos hermosos cachorritos, los cuales la sienten
como una auténtica y amorosa madre; pero
la felicidad de la flamante mamá y sus
cachorros es cortada cuando gente de mal vivir logran que la negrita coma
vidrio molido que habían puesto en un apetitoso bocado, el mismo que le causaría
la muerte después de una lenta y penosa agonía, la cual no le impidió que
brinde su amor maternal a todas sus crías, hasta que exhaló su último hálito de
vida.
“Historia de una campana” e
“Historia
de un cementerio” son dos relatos breves; uno de corte costumbrista, refiere
como antaño, la campana era un instrumento efectivo para comunicar el
fallecimiento de algún hombre o mujer
del pueblo, ello lo lograba con un tañido característico; el otro relato da
cuenta de como fue escogido el lugar para levantar el cementerio “El Ángel” de
Pacanguilla.
En el último cuento
EL MAESTRO MINCHOLITA es referida la historia de un profesor
emblemático de Pacanguilla, que supo educar e instruir con amor,
paciencia y sabiduría a muchas generaciones
La disciplina, el respeto mutuo y la responsabilidad constituían las bases de
su pedagogía. En el relato también hay espacio para referir hermosas reminiscencias
de lo juegos escolares de antaño, como la llevita, el ampay, las ollitas, el juego
de las llantas y de los famosos llases.
El abanico de temas y la forma
en que son presentados hacen de “CANDOR, POEMAS, CUENTOS y RELATOS”, un libro atractivo, por lo que
esperamos no defraude las expectativas de sus potenciales lectores.
PACASMAYO PRIMAVERA DEL 2016
ALÍNDOR TERÁN OLASCOAGA
INDICE
PRESENTACIÓN
Pág.
I.
7 8 9 10 11 12 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35
POEMAS
Estrellita
Ella
Historia
de amor
Gracias
maestros
Soledad
A los niños de América del Sur
Desencanto
Morir de
amor
Mi mundo eres tú
Si tan
solo
Canción
de cuna
Madre
Hoy volví a sonreír
Jesucristo
No es un adiós es un hasta pronto
Shorongo
Ilusión
Remanso de amor
Mi reina
Amor
Chiquitín
El caracol Martín
Recuerdo de un niño
Adiós mi bebé
Angelito
Elías
Fabricio
Peluchín
36 37 38 39 40 41 44 47 49 50
Jesús
Mariposita
En otoño
Riíto de amor
2. RELATOS
La hija
del brujo
El cuto
La prueba (cuento)
El valor de la “Negrita”
Historia de una campana
Historia de un cementerio
32 poemas y 06 relatos
I.-POEMAS
ESTRELLITA
La maravillosa felicidad está en
tu alborozada sonrisa
y el extraordinario paraíso, en tu fascinante mirada,
que vive espléndidamente dentro de mí,
gracias al calor de tus apasionados besos
que hacen renacer el amor en mi alma
estrellita enamorada, de mi sufrido corazón
que aún se muere, se muere por ti.
ELLA
Mis labios sueñan con la
suavidad de tus besos
que
pintan de mil colores la inmensidad de mi corazón,
en cada
amanecer de una apacible mirada
y en
cada anochecer de los soñolientos ojos.
Tu alborozada sonrisa es como un
bendito amanecer
que permite escuchar tu maravilloso canto,
lenguaje perfecto de un delirio de amor,
como la magia de tu belleza
que me tiene eternamente cautivado
florecilla de mi corazón.
HISTORIA DE AMOR
En el inmenso mar de lloros
que de mis ojos han emergido,
por sollozar tanto,
por no tenerte más a mi lado,
así termina esta triste historia.
Es triste decir adiós,
por tantas cosas compartidas,
porque tus labios ya nunca volverán escribir mi nombre
en la soledad de mi apacible boca,
que te extraña,
que te añora
con todo mi ser,
así termina esta triste historia.
Quiero que sepas lo importante
que fuiste para mí
en este mundo imperfecto,
con tu apenado adiós como eco sacrosanto,
y tan sólo me queda decirte
que todavía te amo, vida de mi vida,
antes que termine esta triste historia DE AMOR.
GRACIAS MAESTROS
Gracias maestros, por enseñarnos
el camino de la libertad
por convertir el aula no sólo en exámenes y tareas
sino en nuestro segundo hogar
enseñando a apreciar la vida con tesón.
Gracias maestros,
por llenar de alegría nuestros días de tristeza,
por sembrar el amor en nuestras mentes y corazones,
por enseñarnos a ser libres como el viento e invencibles
como las olas del mar.
GRACIAS MAESTRO, FELIZ DÍA HOY Y SIEMPRE.
SOLEDAD
Hoy me siento tan solo,
como si llorasen
las arenas del mar
dentro del sufrido corazón,
Un océano inmenso,
tan inmenso como la tristeza,
que llevo dentro de mí,
y que recorre mi cuerpo
que ya no siente,
ningún dolor tan fuerte
como el hierro muy duro,
que mata lentamente a mi corazón.
Tengo sólo un cuerpo
que ahora se siente desvanecer,
como las olas desvanecen
a los inmensos
castillos de arena.
Solo como una isla
perdida en el océano
y una gaviota, en el
fondo del mar.
Así será siempre mi vida
sin un destino que cuidar.
A
LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR
Van y vienen los días y las noches como van y vienen
el hambre y la miseria llevando desconsuelo y dolor,
EN LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.
Van y vienen las olas
del mar
como van y vienen la
injusticia y el mal
desgarrando las
entrañas,
DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA
DEL SUR
Van y vienen las aves en el cielo
como van y vienen la tristeza y la amargura
con su espada destrozando los alegres corazones,
DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.
Van y vienen el frío y el calor
como van y
vienen la pena y el dolor
en el marchitado corazón,
DE LOS NIÑOS
DE AMÉRICA DEL SUR.
Van y vienen la
angustia y la aflicción
como van y vienen la
guerra y la paz
destruyendo los dulces
sueños,
DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA
DEL SUR
Van y vienen los recuerdos
como van y vienen los gritos desesperados
implorando clemencia por la aniquilación,
DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL SUR.
Y finalmente van y vienen las exclamaciones de
libertad
como van y vienen el invierno y la primavera
recogiendo el impulso de la vida,
DE LOS NIÑOS DE AMÉRICA DEL
SUR.
DESENCANTO
Cómo poder recuperar tu amor,
cómo sacar la tristeza de mi corazón
si el mundo
sólo gira alrededor de ti.
Cómo sanar este
profundo dolor
que siento en mi interior,
cómo olvidar tus besos
si siento correr por mis venas tu débil respiración.
Cómo calmar este profundo dolor,
que por tu desamor asoló la tristeza
dentro de mi ser,
dime cómo le explico a mi corazón
que todo se acabó.
Cuando sé que aún te amo,
que aún existe amor dentro de mí,
que sólo por un capricho y un error
lo nuestro llegó a su final.
Hoy por último le dije
a la luna,
que te llevara un mensaje de amor;
Más ella no quiso ser cómplice de mi dolor;
y sin decir nada para siempre se ocultó.
MORIR DE AMOR
Necesito
la dulzura de tus besos,
el calor
de tu mirada y la frescura de tus labios
para no
morir de amor.
Necesito
la mitad de tu corazón,
la
suavidad de tu piel y el palpitante canto de tu voz
para no
morir de amor.
No quiero abrazos ni besos,
solo quiero que tu corazón me ame de verdad
y que tu mirada sea esa luz de esperanza
para mitigar esa inmensa sed de amor
tan pura y cristalina
como la suavidad de la noche
testigo de un dulce amanecer.
MI MUNDO ERES TÚ
Tus dulces besos son el apacible amanecer
que tratan siempre de permanecer
dentro de mi alegre
corazón
que busca con gran pasión,
eternamente tu amor.
Tu mirada
tan tierna
como el
alborozado canto del viento
que va
atenuando el sosegado contento
de un haz
de ilusión en lo infinito de un cielo
tan suave,
tan blando, tan delicado
como tu
serena voz.
SI TAN SOLO
Si tan sólo,
tus encantadores besos
pudiesen
detener del tiempo por instante
dentro de
mi resignado corazón
que aún
palpita por ti.
Si tan sólo,
tus apacibles labios
se dejasen
querer por un momento
dentro de
la pluralidad de mi alma
que aún
suspira por ti.
Si tan sólo,
tu sublime mirada
revelara
la fotografía de nuestro dulce amor
descubriría
el secreto más preciado
que aún lo
tengo guardo dentro de mi corazón
¡TU AMOR!
Princesita de mi agradable ensueño.
CANCION DE CUNA
Pedacito de luna
que alumbra la cuna,
bajo la mirada del cielo azulino
que
arrulla con su alegre canto divino
la alegría
de un niño saltarín
que va
jugueteando hasta llegar a Morín.
MADRE AÑORADA
Me cuidó, me cuida y me cuidará
eternamente
A pesar de las adversidades de
la sociedad y
Donde vaya allí estarás en mi
mente y en mi corazón
Ruego a Dios que te proteja
En cada momento de tu vida,
madre querida.
Eres ese pedacito de cielo en
cada
Recuerdo de mi duro trajinar
En cada noche de inmensa
soledad
Siempre estarás allí, madre
adorada.
Luchas cada día por vernos
crecer
Oh, madre entrañable!
Mientras existas tú el mundo
será un mundo
Anhelante en busca de la paz y
el amor
Sobre todas las cosas, madre de
mis ensueños!
Hechura de dulce encanto como
El viento suave de tu
alborozada mirada que
Rema sobre el almarjal de la
inmensa soledad.
Muchas felicidades y parabienes
Os deseo en este y todos los días de tu
vida y
Suplico a Dios que te cuide mucho
Oh, madre entrañable!
HOY VOLVÍ A SONREÍR
Hoy volví a sonreír
al escuchar tu dulce voz,
al sentir
el latido de tu tierno corazón
que aún
vive enamorado e ti
mi bella
flor de primavera.
Hoy volví
a sonreír
con el
cantar de tus primorosos labios
en el
vaivén del viento huracanado
de tus
galanes besos
mi bella
flor del vehemente verano.
Hoy volví a sonreír
bajo las tiernas olas
de tu dulce mirada
en cada rincón de mi vida
mi bella flor del misterioso otoño.
Hoy volví a sonreír
con el obediente rumor
de tus celestiales manos
que componen un verso de amor,
mi bella flor del delirante invierno.
JESUCRISTO
Jamás pensé tenerte
tan cerca de mí,
En mis noches de
tristeza clamaba tu nombre
Susurrando siempre
una plegaria de amor
Unía mis manos continuamente gimiendo mi dolor
Cada vez que te perseguía te alejabas de mí,
Reía para no llorar mi padecimiento.
Inmensamente feliz desde aquel día que llegaste a mi vida
Siempre en tinieblas yo me hallaba, más
Tú mi senda alumbraste.
Oh, señor del universo, otra nueva criatura soy…
GRACIAS MI DIOS..
NO ES UN ADIÓS ES UN HASTA PRONTO
En esta tarde tan hermosa
el aire de tus labios se junta
con la gracia de mis besos
en un éxtasis de intensa
pasión
originando la bendita palabra
llamada AMOR.
Por
eso hoy le digo adiós
al
dulce recuerdo de tu hermosa mirada ,
del
canto de tus besos,
y del palpitar de tu
enigmático corazón
que en tardes como esta caía rendido
de AMOR
.
Adiós,
adiós, mi estrella más preciada,
mi
dulce muñequita,
la
que siempre me hacía sonreír,
en
mis días de tristeza,
con
suaves palabras de AMOR.
Adiós
Luana de mi corazón…
hoy
dos gotas de inmensa ternura van cayendo
por
las mejillas de mi sonrojado corazón
que
llora, llora de AMOR
Luanita
de mi corazón…
SHORONGO
Suave como el terciopelo de bombón
que eligió descansar
en el fondo del corazón,
ya que el amor vino y tocó
la puerta de entrada
de nuestro corazón
para hacer renacer la vida
a los pobres de espíritu,
que gritan alrededor del mundo,
con sus corazones vacíos
que necesitan ser llenado de amor
para sobrevivir al
tiempo,
a sus propias estaciones,
y a sus propias razones de vivir.
ILUSIÓN
Aunque no se pueda navegar
por la inmensidad del mar de ilusiones,
ni vibrar de pasión
con cada abrazo,
con cada cariño,
con cada mimo,
con cada beso
en todas las almas
estará presente
el profundo amor
que alguna vez sintieron
dos seres que se amaron.
REMANSO DE AMOR
Bajo
la enigmática mirada del cielo cajamarquino
y
cobijado bajo el remanso de tus brazos
nos
dimos el primer beso,
ese beso
que hasta hoy perdura dentro de mi alma,
y que fue
el inicio de un amor tan puro y cristalino
como las
aguas que continúan discurriendo
dentro de
mi acongojado corazón,
con más
fuerza, con más pasión.
Y el
torbellino de tus labios
fue dejando enorme huellas de amor,
dentro de
mi afligido corazón que te ama de verdad,
como la luna ama al sol
en su inmenso trajinar.
El elegante tálamo testigo de nuestras alucinantes
noches de inmenso amor
donde se ha quedo impregnado
tu esbelta figura,
el calor de tu piel,
el sabor de tus besos,
y tu dulce
sonrisa que hoy extraño aún más
mi bella
sirena del amor.
MI REINA
No sé cómo
expresar
lo que
está sintiendo mi noble corazón,
en esta
tarde tan hermosa
cuando el
sol va decayendo
en los
brazos del cielo azul de tu mirada.
No sé cómo
explicar
el suave
canto de mis besos
en la
profundidad de tus encantadores labios
que juntos
armonizan el sentido del amor.
No sé cómo
manifestar el silencio de mi alma
en cada
mensaje de tu cadenciosa voz
que me
aprisiona cada día más y más
soberana
de mi corazón.
AMOR
Tengo
tantas cosas que decirte
pero no sé
por cuál empezar,
tal vez
por la más importante creo,
la que nos
permite vivir y respirar henchidos de ternura,
esa
palabra bendita de cuatro letras hermosas,
llamada
AMOR.
Y tengo la
esperanza que irá creciendo
en
nuestras mentes y en nuestros corazones
solamente
le pido a Dios que me permita
amarte por
toda la eternidad
Princesita
de mi corazón.
CHIQUITÍN
Chiquitín querido
hoy te he traído
un chupetín
que me lo dio Fray Martín.
Chiquitín corres y saltas
con gran frenesí
vives y duermes
dentro de mí.
Y hoy el cielo ha llorado
porque mi chiquitín
no está a mi lado
aunque tenga los ojos
mojados reiré y cantaré
porque mi chiquitín
me espera con lluvias de jazmín.
EL CARACOL MARTÍN
Hoy lo he visto
tan hermoso como
las flores de mi jardín
que con su aroma placentero
alegran el vivir.
Hoy lo he visto
tan cerca de mí
como dos gotas de lluvia
que besan el suelo
con mucho frenesí.
Hoy lo he visto
rebosante de alegría
como el sol del mediodía
que mata a la tristeza
con bastante hidalguía.
Y hoy lo he visto
por fin sonreír
como una ilusión verdadera
que goza dentro de mí
¡Ese eres tú mi caracol Martín!
RECUERDO DE UN
NIÑO
¡Niño!
Tu mirada inocente
me hace sonreír
porque eres mi sol
que alumbra el inmenso
camino de mi vida
¡Niño!
tu llanto amargo
me hace reflexionar
porque en cada lágrima
que derramas se va
la injusticia y el dolor.
¡Niño!
Tu voz enardecida
me hace recordar
por qué la desigualdad y la
severa esclavitud
hacen más breve la existencia.
¡Niño!
Y por último los latidos
de tu sufrido corazón
se van apagando lentamente
por culpa de la deshumanización
del hombre que impone la ley del más fuerte.
ADIÓS MI BEBÉ
Te fuiste sin decirme adiós
en una gélida tarde de invierno
cuando las aves revoloteaban
en su inmenso trinar.
Te fuiste dejando dentro de mí
un vacío tan inmenso que poco
a poco va
destrozando a este sufrido
corazón que no puede ocultar su dolor.
Te fuiste entonando angelicales melodías
que hoy estarás cantando
para el deleite
de nuestro eterno creador.
Te fuiste dejándome un sabor amargo
más amargo que la hiel
que hace temblar el alma
de pena y de dolor.
Y por último, te fuiste intempestivamente
sin decirme adiós
y espero que nuestro Dios
te tenga a su diestra
tocando las trompetas del amor
que tanta falta hace a los niños de Perú…
ANGELITO
¡ANGELITO MÍO!
Libre como el viento
en cada amanecer.
Suave como el rumor
de la mar en cada atardecer.
Sonriente como los copos de nieve
del gran Huascarán.
Bondadoso como la frescura
de un oasis de amor.
¡ANGELITO MÍO!
Eres la llama viviente
de la alegría.
Eres la síntesis de
la existencia.
Eres el fiel reflejo
de un gran amor
que cada día crece y
crece como las olas de la mar…
ELÍAS
Pedacito de cielo.
Canto de esperanza.
Candor de la vida.
Mensajero de la paz.
Majestuoso como el sol
que envuelve con su calor
la belleza del alma
de un verdadero amor
como el trino de los pájaros
en un bello amanecer.
Pedacito de un tierno corazón
que toca la trompeta
con gran emoción
recordando para siempre
el sello de esa bella unión..
FABRICIO
Retacito de luna.
Sonrisa angelical.
Encanto celestial
que llenaste de inmensa
ternura a nuestro calor de hogar
haciendo más duradero el amor filial.
Tu sonrisa angelical
es algo sin igual
como la blancura del cielo
en un alegre atardecer.
Tu mirada es el refugio
de nuestras almas
que fortalecen la llama del
amor
en un bello amanecer..
PELUCHÍN
Mi preciado tesoro,
guardado en la fuente de mi corazón
permanecerás por siempre
como el anhelado diamante
que estará dentro de mí
por toda la eternidad.
Hoy te escribe tu papito
que contigo piensa y sueña
al no poder acariciarte entre mis brazos
porque tu corazón dejó de latir
en una tibia mañana de verano.
No me he olvidado de ti
aunque efímera fue tu existencia
en la faz de la tierra
porque dejaste una inmensa huella
de desolación
en la quietud de mi alma,
y que si correr pudiera,
hacia tu morada celestial iría,
y mil besos te daría.
Por ahora me despido
con las certeza de haber sido
un buen padre que por ti
el amor fraternal ha conocido.
JESÚS
Esta noche bendita la luna y las estrellas
se han congregado
para presenciar la muerte
de aquel mágico amor
que nació en Belén
y que creció
nutriéndose
tan sólo de palabras dulces,
tan sólo de miradas tiernas
y así se hizo fuerte
ante la maldad de Herodes.
Hoy sabemos que jamás
una suave caricia y
un tierno beso
a nuestra vida asomará
por eso temerosos
y llenos de aflicción
imploramos a Dios un poco de piedad
¡Piedad al Señor! Por haber arrancado
de lo más profundo
de nuestro ser
a su hijo tan amado
¡Llamado Jesús de Nazaret!
MARIPOSITA
Mariposita, mariposita
vuela pronto, vuela ya,
vuela a otro cielo
que no te alcance mi mirar.
Mariposita, Mariposita
no te puedo acompañar
mis alas se han quebrado
y, no puedo ya volar.
Mariposita, mariposita
que purificas el bosque
con tu color celestial
más transparente que
las aguas del gran manantial.
Mariposita, mariposita
que en tus prodigiosas alas
llevas el mensaje del amor
más inmenso que las balas
de un vil depredador.
EN OTOÑO
Los pájaros se van,
buscando el calor.
Las hojas que caen
cambian de color
y una alfombra amarilla
el suelo cubrirá.
El día es más corto,
el frío empieza ya,
calienta poco el sol,
las manzanas y las uvas
¡Qué ricas que son!
AÑORANZA
Ayer cuando besaba
tus dulces labios rojos
sentí el alegre palpitar de tu corazón
que con ansias pedía
que el tiempo se detuviese un instante
para amarnos eternamente
como la luna, al sol.
Ayer cuando te tuve entre mis brazos
Recostada sobre mi pecho
musitabas tiernas palabras de amor.
Ayer cuando nuestras miradas
por un instante se encontraron
se entrelazaron llenas de excitación
como el gemido de la tarde,
mi bella nube de amor.
2. RELATOS
LA HIJA DEL BRUJO
Es un brujo malero. Ha matado a
más de 200 personas. Por qué te has metido con su hija. Retumbaban
en su cerebro todavía las palabras de advertencia de su amigo Perico en
uno de los tantos consejos. Se quedó pensativo recostado sobre la
apacible cama del hotel “El Oasis”. Había terminado de deleitarse con
aquella morochita tan agraciada, que era la envidia
de todo el pueblo, pero que nadie se atrevía a enamorarla por miedo a su
padre “El Brujo”.
Solamente Elmer se atrevió
hacerlo.
-Espero que tú papá adiviné, lo
que hoy hemos hecho.
Jajajaja se rieron
maliciosamente...
EL CUTO (CUENTO)
Eran aproximadamente las seis y media de la tarde, cuando
el sol empezaba a ocultarse. La fría tormenta de la noche principia a caer en
los rostros de los curtidos pobladores de Pacanguilla. Y todo va
tornándose negro a nuestro alrededor. Entonces la luz artificial comienza a
brillar con el canto triste de los grillos que a veces nos hacen llorar sin
encontrar consuelo en nuestro sufrido corazón que va describiendo un haz de
ilusión y esperanza. Pareciérase que todo se va a derrumbar con el silencio
profundo del inmenso manto negro del anochecer, pero un grito insistente nos devuelve
a la realidad.
-
¡Papá, papá, el Cuto! Señalaba con su dedo, Warner,
el hijo menor de mi hermano José.
Efectivamente era el Cuto, nuestro perro que mi hermano
Javier lo había traído desde la lejana tierra cajamarquina de Santa Cruz.
El cuto ni bien escuchó hablar a Warner inmediatamente
reconoció su inconfundible voz y corrió a abrazarlo dando saltos a su
alrededor. Empezó lamiéndole los pies, las manos y Warner se agachó para
acariciarlo.
-
Papá, papá, si es el cuto, volvió a decir Warner.
Agárralo hay que llevarlo a la casa, manifestó José.
Cuando Javier regresó a casa, después de una larga ausencia
de casi tres años. Estuvo por las lejanas tierras de Santa Cruz trabajando en
un proyecto de electrificación. Un domingo casi faltando dos días para celebrar
el día de la madre llegó a casa. Traía consigo muchos regalos para cada uno de
nosotros y para nuestros padres. Todos recibimos contentos los regalos. Pero el
más contento y feliz era mi padre, para
él mi hermano le había traído un hermoso perrito de color canela, boca ancha y
negra, enormes patas, pero por no tener rabo inmediatamente le pusimos por
nombre Cuto.
Cuto era la mascota más mimada de nuestra familia, como
tal era el más engreído de la familia. Tenía de todo: buena comida, útiles de aseo, medicina, todo de primera
calidad. Lo bañábamos siempre en la enorme acequia que discurría cerca de la casa, con agua pura, cristalina como la luz del sol. Lo llevábamos
al veterinario para que le ponga sus vacunas. Cuando era necesario lo sacábamos
a pasear por el campo para que se distraiga corriendo detrás de los cañanes, de
las iguanas, de los zorros; era perseguidor implacable de hurones y zorrillos.
Un día amanecieron muertos seis pollitos que nuestra gallina,
Flor de Haba, había sacado en una camada. Empezamos a indagar quien era el
culpable, sin resultados; hasta que un
día encontramos al Cuto con el hocico manchado de sangre. Mi padre lo riñó y le
perdonó por ser la primera vez. De allí en adelante siguieron más muertes de
patos, pavos, gallinas, cuyes. Enormes nidadas de huevos fueron a parar en el
estómago del Cuto.
-
Hay que matarlo, sentenció mi padre.
Nosotros nos pusimos tristes y le rogamos que no haga
eso, que mejor le dé otro castigo.
-Entonces el destierro será su castigo, dijo mi padre.
Aquel día nadie comió en casa. Todos estábamos muy tristes.
Esa noche la pasamos en vela. El cuto había sido apresado y lo habían amarrado
en un enorme guayabo que estaba al frente de nuestra casa. A escondidas de
papá, nos fuimos despacito para que no nos sientan, ya que todos dormían, en
busca del Cuto. Éste al vernos empezó a quejarse y con su lengua empezó a
lamernos la cara. Nos dio mucha pena. Le agarramos la nuca y como si
nunca nos fuéramos a ver, nos abrazamos de su cuello. Pasamos
nuestras manos por su ojitos y sentimos que algo caliente
caía de ellos. Eran sus lágrimas, el Cuto estaba llorando, y nosotros
también. Nos retiramos cuando la luna estaba ya por ocultarse.
Los encargados de cumplir la orden de nuestro padre fueron
mis hermanos mayores Hugo y Juan. Cogieron al Cuto, lo metieron en un saco de
color negro y fueron en una mototaxi rumbo a Chiclayo y, ya oscureciendo, lo
dejaron abandonado por las pampas de la Sandía. El Cuto se quedó quietecito
mirándolos cuando éstos se perdían a lo lejos, quizás resignado a su mala
suerte, y a cumplir el castigo por lo malo que se había portado con sus dueños.
El que más sintió la partida del Cuto fue mi hermano Javier porque
esa noche y otras más, se puso a orar en la Iglesia “Casa de Oración” para que
no le pase nada al Cuto y que Dios tenga compasión de él. Y en muchas noches la
familia entera se reunió en la iglesia para seguir orando y haciendo vigilia
para que Dios haga su voluntad con el Cuto.
-
¡Papá, papá!, sí, es el cuto, gritó desesperadamente
Warner.
José le pasó suavemente su mano por el lomo del Cuto y
éste empezó a saltar alegremente. Dio dos saltos mortales de alegría y con sus
dos brazos les rodeó por la cintura a José y a su hijo. Y de sus ojitos
empezaron a caer dos gruesas lágrimas que mojaron la empolvada calle Leoncio
Prado, lugar donde lo había encontrado. Estaba flaquísimo, había cambiado de
color, de canela a pardo oscuro, producto
de la suciedad. José le tuvo lástima y le ordenó a su hijo:
-
¡Warner!, coge al cuto llevémoslo a casa, papá no creo
que se enoje.
Fue así como volvió el “cuto” a nuestra casa.
Le rogamos a Papá que lo deje vivir con nosotros. Le dijimos que estaba
arrepentido de las malas acciones que había hecho y que ya nunca más iba a ser
desobediente, y también le expresamos que Dios le había dado la última
oportunidad en su vida de reivindicarse con nosotros. Papá dijo: Así será pues.
Hoy el Cuto vive con nosotros. Ya no se come los huevos.
Tampoco mata a los animalitos. Ahora son sus amigos. Los pollitos duermen
encima de él cuando está descansando debajo del enorme tumbo que existe en la
casa. Creo que el Cuto aprendió la lección y vive feliz como un rey.
LA PRUEBA
(Cuento)
-
¡No te muevas
carajo o disparo!
Retumbó en el silencio de la noche la
voz ronca de don Eulalio. Don Eulalio era el personaje más pintoresco de nuestro
pueblito. Siempre llamaba la atención de los vecinos con sus jocosas
ocurrencias, lo que motivó que en cada noche de jolgorio estuviera en boca de
todos los pueblerinos. Tan es así que se había pasado veinte años de su vida
cargando tierra en unos baldes, con el propósito de trasladar la enorme montaña
que estaba al frente de su casa hacia el otro lado del río, con la finalidad de ganar terreno para hacerlo florecer con enormes maizales. Todos
se reían y decían que tonto se la pasará años y años sin conseguir su objetivo.
Él no hacía caso de los malos comentarios, y con la ayuda de su esposa y sus
hijos, seguía en la brega. Y siempre se consolaba diciendo: Si no logro ver verdear
mis maizales, los hijos de mis hijos lo verán.
Ernesto un joven buen mozo y apuesto
había quedado huérfano de padre y madre desde muy pequeño. A los cinco años
murieron sus padres descuartizados a manos de los terroristas. Sus tíos paternos
tuvieron que hacerse cargo de él, y en una noche muy oscura con lluvias y
truenos dejaron su querencia para ir a
vivir en unos de los inmensos arenales de los alrededores de la ciudad de Trujillo.
Aquí construyeron una casita con palos y esteras. Varias veces unas personas
vestidos de verde intentaron desalojarlos, pero no lo consiguieron y así poco a
poco se fue formando el populoso distrito El Porvenir.
Transcurridos algunos años, Ernesto tuvo que enrolarse al ejército para cumplir
con su servicio militar obligatorio, pero siempre extrañaba a la tierra que lo vio
nacer. Extrañaba los verdes pastizales, las vacas, los terneritos con los cuales
jugaba cuando aún era pequeñín. Así que una vez terminado su servicio a la
patria, les dijo a sus queridos tíos que se iba para arriba, hacia la tierra de
sus padres, que quería empezar una vida nueva allá, en lo alto rodeado del verdor
de la naturaleza y en la inocencia de sus habitantes.
Desde que Ernesto llegó al pueblito
de Cochán, la vida de la gente empezó a cambiar de la noche a la mañana porque
empezó a inculcar a los jóvenes los valores como el amor a la patria, a la
tierra que los vio nacer y a sus padres. Paraba siempre rodeado de jóvenes, y
los ancianos del pueblo empezaron a mirarle con recelo porque les objetaba siempre que las cosas deberían
cambiar para poder vivir de otra manera más dignamente; por esta razón empezaron
a urdir un plan para sacarlo del pueblo ya que sabían que se había enamorado
perdidamente de la hija de don Eulalio y que ésta también le correspondía. De
tal manera que empezaron a envenenarle el alma a don Eulalio diciéndole que
este sinvergüenza se iba llevar a su hija lejos muy lejos a un lugar de donde
nunca más regresaría. Sabían que don Eulalio era experto en probar yernos. Unas
veces les daba una palana vieja y sin filo para que corten la enorme grama que
había crecido sobre los bordos de las acequias regadoras. Otras veces les daba
un hacha vieja y sin filo para que rajen un tronco verde de espino. Entonces
empezó pacientemente la cacería de los furtivos enamorados quienes siempre
tomaban sus precauciones para no ser encontrados hasta que ocurrió lo
inevitable.
-
¡No te muevas
carajo o disparo!
Los enamorados se asustaron, e
inmediatamente Ernesto empezó a recordar que la noche había soñado que era un
panadero, y que los panes que llevaba sobre la cesta, encima de su cabeza, eran
devorados por miles de pájaros de color negro.
Tomó valor y recobró esa fuerza
espiritual que llevaba en su sangre y
dijo con gran esfuerzo:
-Dispáreme, no tengo miedo a la muerte, moriré
feliz de haber amado a su hija, la más bella mujer de toda la comunidad.
-Bang, sonó el disparo en la penumbra de la noche.
-Nooooooo gritó Hortensia.
-Ernesto se quedó perplejo y al tocarse la frente,
solamente sentía un ardor y no salía
ningún chorro de sangre..
-Carajo, lo hice para probar el coraje de un buen
yerno.
EL
VALOR DE LA “NEGRITA”
-Guau
guauuuuuuu- se escuchaba el ladrido lastimero que salía del colegio “Cristo
Rey”.
-Apúrate
carajo que la perra nos ha visto- manifestó todo malhumorado Ricky, quien había
escalado la pared del colegio y se encontraba ya en lo más alto del muro.
-Ya voy,
ya voy – se le escuchó decir a Cristian, compinche de Ricky.
-Ya
rápido alcánzame el bocado para tirarle de una vez antes que despierte al
guardián- masculló Ricky otra vez.
Dicen que cuando lo trajeron a
vivir con nosotros nunca tuvo miedo a nadie, siempre paraba husmeando por todo
el colegio, a pesar que era muy pequeñita. Era la más vivaz de todas las crías.
Cuando la arrancaron de su querencia, allá en la lejana provincia de Chota, su
madre y sus hermanas se quedaron llorando desconsoladamente; pero ella ni
siquiera se inmutó, por el contario estaba muy feliz porque sabía que lo iban a
llevar a un colegio muy grande. Así fue como llegó nuestra querida “Negrita”.
Era muy celosa no dejaba a ningún extraño acercarse al colegio, sus ladridos
parecían truenos a punto de reventar esa lluvia fresca que tanto necesitamos
para seguir viviendo en este mundo hostil. Hace quince días que había parido
unos hermosos cachorritos producto de los amoríos con un perro de raza, del
vecino contiguo. Ella se había enamorado perdidamente de él y entregó toda su
pureza a este hermoso ejemplar. Sus cachorritos estaban bien gorditos porque
los amamantaba con mucho cariño y no dejaba que nadie se acerque a ellos, ni
los alumnos se atrevían a cogerlos para acariciarlos. Era una verdadera madre.
Hoy amanecimos con la ingrata
noticia, de que unos desadaptados sociales, esos que no tienen patria ni madre,
esos que no merecen vivir, han dado de comer un bocado con vidrio molido a la
pobre “Negrita”. Hemos sido testigos como toda la noche empezó a dar alaridos
lastimeros. Corría como loquita por todo el patio del colegio. Se sobaba su
barriguita en el piso. Se paraba y volvía a echarse y se quejaba. El dolor era
inmenso. El vidrio molido iba haciendo efecto en su débil cuerpecito. Entraba y
salía de su guarida. Miraba con lástima a sus pobres cachorritos, quienes se
revolcaban a su alrededor. Aun así enfermita se acostó despacito y dio de mamar
a sus hijitos por última vez y los oprimió fuertemente contra su pecho para que
sientan el calor de madre. Luego tomó valor y salió lentamente para que no la
vean morir sus pequeñitos. Ya en la mañana, los niños la vieron morir botando
sangre por la boca y la nariz. Todos lloraron alrededor de la negrita. El
guardián del colegio conjuntamente con el Director Asunción Hernández fueron
hasta la funeraria “Cruz” y le compraron un ataúd. Fue velada en el enorme
patio del colegio, testigo de muchas hazañas de la “Negrita”. Todos los niños
lloraban ante el ataúd de la hermosa perrita. A la hora del entierro fue llevada
hasta el cementerio “El Ángel”. La acompañaba la Banda de Música del
colegio y un inmenso mar humano que lloraba desconsoladamente. Ya en el
camposanto, el director del colegio se dirigió a los presentes agradeciéndoles
por acompañar en este momento de profundo dolor. Luego el Padre Miguel Azabache
rezó por el alma de nuestra querida y amada “Negrita” para que Dios la cuide allá en el cielo por
haber sido tan buena madre, tan buena amiga y tan buena guardiana que murió en
el cumplimiento de su deber. Ahora nos toca cuidar de sus cachorritos para que
la “Negrita” sea muy feliz, allá donde Dios tiene reservado un sitio especial
para todos los que se portan bien, acá en la tierra.
HISTORIA DE UNA CAMPANA
La campana es un instrumento de metal
fundido que al golpearse emite un sonido agradable o desagradable. En mi pueblo,
Pacanguilla, desde que tuve uso de razón siempre escuchaba el sonido de una
campana. Conforme iba creciendo me di cuenta que cada vez que había un muertito
escuchaba la bendita campana con un sonido muy triste como las tardes en que el
sol va morir en brazos de la luna.
-Hoy alguien ha fallecido, decía
mi madre, al escuchar el sonido de la
campana.
-Quien será, le contestaba mi padre.
-Tal vez don Víctor Guanilo,
estaba malito respondía mi madre.
-O tal vez don Agustito Alva
porque también se le veía delicadito.
Desde aquel día supe que la campana que
estaba colgada de la viga que sobresalía de nuestra pequeña iglesia, era la
autora de los sonidos cada vez que había un difunto más en nuestro pueblo. Era
la que nos daba la infausta noticia. Y todos acudíamos al velorio, a contar
chistes. A enaltecer las bondades del difunto o difunta. A tomar el rico
cafecito calientito. Y otros, a tomar el rico cañazo y a disfrutar de la
dulzura de la inigualable coca que vende el amigo Alejandro Luna.
Hoy ya no se escucha a nuestra compañera
de la muerte. Y yo la extraño mucho…
HISTORIA
DE UN CEMENTERIO
Cuenta la historia que en un día
muy soleado una pareja de individuos se acercó a la chichería que estaba ubicada
en lo que ahora es el parque Miguel Grau, con el propósito de comer algo para
seguir su camino.
Eran dos personas desconocidas, según
manifestaron, los dueños del chicherío. Él era una persona alta, de piel trigueña,
con una sonrisa a flor de labios; vestía pantalón jean, polo a rayas y un sombrerito
color blanco. Ella era de contextura mediana, tez
blanca, con una sonrisa angelical; estaba vestida con una falda larga color
blanco y una blusa escotada que dejaba ver toda su hermosura.
-
Apúrate, come rápido que nos
espera una larga jornada, dijo el
caballero.
-
Ya amor, espera que está
delicioso el ceviche, respondió la cariñosa dama.
Y
así, a estas dos personas los vieron comer alegremente y se notaba que estaban
muy enamorados como la luna ama al sol
en su largo trajinar.
-
Mira unos gallinazos están que
dan muchas vueltas por allá arriba, vamos a ver de qué se trata manifestó Pedro
Cruz a su amigo Vicente Ypanaqué.
Los
dos mozuelos, palomillas de esta hermosa ciudad, quienes estaban en busca de
iguanas, se fueron rápidamente tras los enormes gallinazos que estaban haciendo su festín. Conforme se iban acercando
al lugar un inmenso olor a pudrición les llegaba a sus narices.
-
Foooooo, que feo huele, dijo
Pedrito.
-
Si apesta horrible, mejor no hay
que ir, dijo Vicente.
- No seas zonzo vamos a ver porque huele tan feo, respondio
Pedrito.
Tapándose
la nariz con sus polos se fueron cercando más y más al lugar de donde provenía
el insoportable olor. Y grande fue la sorpresa de los jóvenes al ver que se
trataba de una mujer que yacía en posición de cúbito ventral, y tenía enormes
cortes de machetes por todo el cuerpo, y se encontraba en proceso de
descomposición. Los niños aterrorizados corrieron hasta el pueblo y avisaron a
los vecinos quienes acudieron inmediatamente al lugar referido y reconocieron que el cadáver putrefacto era
de la mujer que había estado en la
chichería con su pareja. Le habían dado una muerte horrible. Como no
sabían de quien se trataba acordaron inmediatamente que ahí debería ser el camposanto
de Pacanguilla. Cogieron el cuerpo y lo enterraron en el centro de la inmensa
pampa que estaba cubierta por zapotes. Posteriormente le hicieron una capilla
de adobes que hasta hoy subsiste. Es así como se creó el cementerio “El Ángel”
de la ciudad de Pacanguilla.
EL MAESTRO MINCHOLITA
Quién no ha gozado con las buenas
enseñanzas del maestro Minchola, un personaje emblemático de nuestro pueblo de
Pacanguilla. Todos lo conocíamos como el
maestro Minchola. Nadie daba con exactitud una referencia de su origen,
pero él siempre decía que era natural de Otuzco y que por cosas del destino
llegó a Pacanguilla y aquí se afincó y empezó la tarea de enseñarnos las primeras
letras. Era como una escuelita particular la que regentaba el maestro Minchola.
Cuando
llegábamos a la escuelita, que en esa época funcionaba, en la que hoy es la casa de la Sra. “Chevita Terrones”, todo era
alegría y jolgorio, pero a la hora del estudio
el maestro era muy estricto con la cartilla, con las matemáticas y con
el comportamiento. Antes de cada recreo o a la hora ya de salir empezaba con la
bendita cartilla y teníamos que decírselo de revés y derecho o sea empezábamos
con la A y terminábamos con la Z y luego viceversa. Ay, pobre de aquel que
llegaba sucio, mal peinado y no saludaba, nos regresaba y teníamos que entrar
saludándolo veinte veces.
Corríamos a la acequia, que estaba
pasando la panamericana cerca de la casa de los señores Carhuatanta Reyes, portando
nuestras jarritas de plástico o en pequeños baldecitos, y a veces nos jugábamos bromas, nos mojábamos,
nos empujábamos a la acequia y llegábamos todos mojados y el maestro con un
jebe largo sacado de una llanta inservible nos corregía dándonos chicotazos por
desobedientes.
A la hora de entrada, antes de empezar
la clase, nos hacía barrer el aula, regar el patio, según el rol que él había
distribuido.
Lo que más nos gustaba era el recreo
porque allí jugábamos con llantas inservibles donde uno se metía dentro de la
llanta y el otro lo paseaba dándole vuelta, era emocionante. Otros juegos eran:
pasear un aro con un fierro, la llevita, el ampay, las ollitas y los famosos
llases. Qué recuerdos, no. Siempre han quedado grabadas en mi mente la ternura y dulzura con que el
maestro Urbano Minchola nos enseñaba la cartilla, las matemáticas. Nos cogía
uno por uno. Nos sentaba en su regazo.
Nos hacía agarrar el lápiz y empezábamos junto con él hacer los trazos
de las vocales, las consonantes y luego formábamos palabras. Finalmente venía
la lectura del infaltable libro COQUITO.
Y si éramos distraídos, no atendíamos lo que él nos enseñaba, empezaban
los chicotazos en las manos o en las nalgas. Nadie se quejaba, aguantábamos
nomás porque sabíamos que no había a donde quejarse, porque si lo hacíamos nuestros papás nos daban
más duro por desobedientes. Una vez que estábamos en plena lectura, cogió a
nuestro amigo Suyòn, el popular “amiguito” y le dijo:
·
que
dice acá.
·
G-
A- T – O-, “Misho” contestó el amiguito.
Y todo nos
reímos tan fuerte que el maestro, ese día, nos castigó a todos. Y el amiguito
por más que le enseñábamos y aconsejábamos, siempre respondía “misho” y el
maestro movía la cabeza en señal de fastidio.
Por eso
hoy, con este pequeño relato, quiero guardar la memoria del maestro Urbano
Minchola, moldeador de buenos Pacanguillenses que hoy perduran en el tiempo
como buenos profesionales en el Perú y en el mundo.

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