EL ÀNGEL DE LA NOCHE
Autor : Eliodoro
Martínez Suárez
-¡Cuidado con el “Ángel de la Noche”!,
-¡Cuidado con el “Ángel de la Noche”!, era el rumor que se
escuchaba siempre decir a los pobladores de la hermosa villa de Pacanga. El
Ángel de la noche era un personaje típico y de esta ciudad. Desde pequeño se
había criado bajo el balido de las vacas ya que sus padres eran Rodeadores de
ganado. Luego cuando creció y llegó a adolescente siguió la tradición familiar,
ser Rodeador de ganado. Oficio que hasta ahora lo desempeña con mucho
cariño.
-¡Cuidado con el “Ángel de la Noche”! -, volvimos a escuchar
siempre a los moradores de Pacanga. La gente decía que el Ángel de la noche por
lo menos hizo feliz a muchos borrachines de los bares y cantinas que pululan en
esta zona. Los implicados eran burla de la chacota de sus amigos. O a veces no
salían de sus casas por temor al qué dirán.
La fama de vengador anónimo creado por el Ángel de la Noche
ha repercutido en todo Pacanga. Tan es así que las esposas o madres, aconsejan
a sus maridos o hijos que tengan mucho cuidado de no emborracharse hasta perder
la razón o si se atreven a quedarse dormidos porque si no terminan en las
garras del misterioso Ángel de la noche y terminan con su virginidad o su
virilidad de macho.
El Ángel de la Noche tenía la costumbre de andar husmeando por las cantinas de
la ciudad de Pacanga. Borracho que se quedaba dormido y era abandonado a su
suerte. Corría a traer una carretilla, los acomodaba y los conducía a un lugar
apartado de Pacanga y allí les quitaba su virginidad y su hombría. Gente que
tenía poder de dinero. Y borrachines sin familia. El Ángel de la noche no
escogía o no distinguía rico o pobre. La gente afectada ya lo había detectado y
le estaban haciendo el seguimiento para cobrárselas. Pero el Ángel de la noche
siempre se les escapaba.
-Por favor no tomes mucho hijo, si no ya sabes cómo es de abusivo el Ángel de
la noche.
-Ven temprano, por favor. No te vayas a quedar a dormir en la
calle.
Eran los consejos que todas las noches daban las madres o esposas a sus hijos o
maridos.
Eran más o menos las siete de la noche cuando se corrieron
las apuestas entre el Ángel de la noche y el famoso “Tinga”, otros de los
rodeadores de ganado. Tinga era de estatura alta, de contextura delgada, nariz larga,
ojos vivaces. Él rodeaba a su ganado del señor Olivari. La apuesta consistía en
quien resistía tomando hasta quedarse dormido. Y el que se dormía era carne
fresca y manjar del día. Los dos empezaron a tomar y tomar. Cuando Tinga tomaba
ponía las manos en todo el vaso así el Ángel de la noche no veía la cantidad de
licor que en verdad tomaba Tinga. En otras palabras, Tinga hizo trampa. Pero el
Ángel de la Noche no caía, era un hueso duro de roer. Entonces Tinga en un
descuido le metió un puñetazo en la sien derecha al Ángel de la noche. Entonces
éste cayó desmayado, lo que aprovecho Tinga para llevarlo en una carretilla a
una fábrica abandonada y dar rienda suelta a sus bajos instintos sexuales.
Pobre Ángel de la noche, cuando despertó se dio cuenta que Tinga lo había hecho
feliz, tuvo que aguantar nomás, apuestas son apuestas se dijo para sí Tinga
cada vez que le encontraba le gritaba:
-Oye cómo están mis hijitos.
-Cuídalos serás una buena madre.
-Ja ja ja ja ja, se reía el Tinga.
Y el Ángel de la noche todo avergonzado agachaba su cabeza.

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