Seguidores

miércoles, 28 de junio de 2023

EL ÁNGEL DE LA NOCHE( CUENTO)

EL ÀNGEL DE LA NOCHE

Autor : Eliodoro Martínez Suárez

-¡Cuidado con el “Ángel de la Noche”!,

-¡Cuidado con el “Ángel de la Noche”!, era el rumor que se escuchaba siempre decir a los pobladores de la hermosa villa de Pacanga. El Ángel de la noche era un personaje típico y de esta ciudad. Desde pequeño se había criado bajo el balido de las vacas ya que sus padres eran Rodeadores de ganado. Luego cuando creció y llegó a adolescente siguió la tradición familiar, ser Rodeador de ganado. Oficio que hasta ahora lo desempeña con mucho cariño. 

-¡Cuidado con el “Ángel de la Noche”! -, volvimos a escuchar siempre a los moradores de Pacanga. La gente decía que el Ángel de la noche por lo menos hizo feliz a muchos borrachines de los bares y cantinas que pululan en esta zona. Los implicados eran burla de la chacota de sus amigos. O a veces no salían de sus casas por temor al qué dirán.

La fama de vengador anónimo creado por el Ángel de la Noche ha repercutido en todo Pacanga. Tan es así que las esposas o madres, aconsejan a sus maridos o hijos que tengan mucho cuidado de no emborracharse hasta perder la razón o si se atreven a quedarse dormidos porque si no terminan en las garras del misterioso Ángel de la noche y terminan con su virginidad o su virilidad de macho. 
El Ángel de la Noche tenía la costumbre de andar husmeando por las cantinas de la ciudad de Pacanga. Borracho que se quedaba dormido y era abandonado a su suerte. Corría a traer una carretilla, los acomodaba y los conducía a un lugar apartado de Pacanga y allí les quitaba su virginidad y su hombría. Gente que tenía poder de dinero. Y borrachines sin familia. El Ángel de la noche no escogía o no distinguía rico o pobre. La gente afectada ya lo había detectado y le estaban haciendo el seguimiento para cobrárselas. Pero el Ángel de la noche siempre se les escapaba.
-Por favor no tomes mucho hijo, si no ya sabes cómo es de abusivo el Ángel de la noche.

-Ven temprano, por favor. No te vayas a quedar a dormir en la calle.
Eran los consejos que todas las noches daban las madres o esposas a sus hijos o maridos.

Eran más o menos las siete de la noche cuando se corrieron las apuestas entre el Ángel de la noche y el famoso “Tinga”, otros de los rodeadores de ganado. Tinga era de estatura alta, de contextura delgada, nariz larga, ojos vivaces. Él rodeaba a su ganado del señor Olivari. La apuesta consistía en quien resistía tomando hasta quedarse dormido. Y el que se dormía era carne fresca y manjar del día. Los dos empezaron a tomar y tomar. Cuando Tinga tomaba ponía las manos en todo el vaso así el Ángel de la noche no veía la cantidad de licor que en verdad tomaba Tinga. En otras palabras, Tinga hizo trampa. Pero el Ángel de la Noche no caía, era un hueso duro de roer. Entonces Tinga en un descuido le metió un puñetazo en la sien derecha al Ángel de la noche. Entonces éste cayó desmayado, lo que aprovecho Tinga para llevarlo en una carretilla a una fábrica abandonada y dar rienda suelta a sus bajos instintos sexuales. Pobre Ángel de la noche, cuando despertó se dio cuenta que Tinga lo había hecho feliz, tuvo que aguantar nomás, apuestas son apuestas se dijo para sí Tinga cada vez que le encontraba le gritaba:

-Oye cómo están mis hijitos.

-Cuídalos serás una buena madre.

-Ja ja ja ja ja, se reía el Tinga.

Y el Ángel de la noche todo avergonzado agachaba su cabeza.

 

 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario